Más de 200 mil personas en Huánuco, Amarilis y Pillco Marca reciben el agua por un canal viejo y lleno de puntos críticos. Si ese canal se rompe en plena temporada de lluvias, Seda Huánuco tiene previstos 30 metros de tubería. Menos de un tercio de cuadra. Diario Ahora no puede llamar a eso un plan de contingencia, y dudamos que una familia que pasó días con el caño seco lo acepte.
De la reunión del lunes en la prefectura salieron muchas fechas y muy pocas firmas. El canal nuevo depende de registrar una inversión antes del 9 de noviembre, de una adenda que se firmaría el 16 y de encontrar, para el 15 de diciembre, una empresa dispuesta a financiarlo por obras por impuestos. Aun si todo se cumple, en enero Huánuco tendrá un convenio buscando inversionista. El agua seguirá corriendo por el mismo canal que colapsó en Pucuchinche el 25 de mayo.
La planta de aguas residuales vive su propio laberinto. No tiene expediente técnico porque no tiene terreno, y no tiene dinero porque se canceló el préstamo del banco alemán KfW, según anotó el MEF. El terreno de Huachog que debe transferir el Gobierno Regional recibió en agosto opinión desfavorable de Aeronáutica Civil por su cercanía al aeropuerto, y la cesión propuesta en junio cubría 6,5 de las nueve hectáreas que pide Vivienda. ¿Alguien puede explicar cómo se avanza sobre un terreno observado y que, además, no alcanza?
Hay un punto que indigna especialmente. La ingeniera del Ministerio de Vivienda pidió resultados de laboratorio antes de hablar de agua contaminada. Es razonable. Pero la Defensoría constató que a los dirigentes no se les entregó la información de la Diresa. Exigir pruebas a los vecinos mientras no se les entregan los análisis que podrían darlas, o desmentirlas, resulta injusto. Lo correcto sería que la Diresa los publique sin esperar a ningún taller.
Seda asegura que tiene planes para lluvias intensas y que los aplica desde agosto con apoyo del OTASS. Si es así, que los muestre. Los dirigentes recuerdan que, según la Contraloría, en octubre no había plan de contingencia ni gestión reactiva implementada. Hasta en el número de puntos críticos hay dudas: el cronograma partió de cinco, y en setiembre ya se hablaba de siete.
El paro de este miércoles es la respuesta de una ciudad cansada de cronogramas. Por eso exigimos lo concreto. A Seda y al OTASS, un plan de contingencia firmado y público, que diga cuántas cisternas habrá, por qué rutas y con qué reservas. Al Gobierno Regional, que resuelva el terreno o busque otro sin perder más meses. A la Diresa, los análisis del agua a la vista de todos. Y al Ministerio de Vivienda, que no espere a enero para tratar esto como la emergencia que es.
La alerta por El Niño costero sigue vigente y se anuncian lluvias fuertes para enero y febrero. Ninguna nube va a esperar a que se firme una adenda.










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