El paro de transporte urbano previsto para paralizar Lima y Callao quedó suspendido luego de que los gremios alcanzaran un acuerdo con el Ejecutivo para emitir un decreto de urgencia sobre subsidio temporal al combustible. La decisión evitó una jornada de alto impacto para millones de usuarios que dependen del transporte público para movilizarse hacia centros laborales, colegios, hospitales y mercados.
Héctor Vargas, presidente de la Coordinadora de Empresas de Transporte Urbano, indicó que la suspensión responde a un acta firmada con el Ministerio de Transportes, la ATU y otros representantes del Estado. Según explicó, el compromiso establece que el subsidio será calculado por kilómetro recorrido, una fórmula distinta a la devolución por galón prevista para transporte de carga e interprovincial.
El reclamo de los transportistas se originó por el incremento del costo del combustible y por la demora en formalizar acuerdos asumidos en reuniones previas con el Gobierno. Vargas precisó que el sector esperaba un marco normativo que permitiera ejecutar el beneficio y evitar mayor deterioro financiero de las empresas.
El acuerdo también incluye medidas de reactivación para un sistema que arrastra problemas de informalidad, endeudamiento, baja rentabilidad y deterioro del servicio. La suspensión del paro no cierra el conflicto, pero reduce la presión inmediata sobre una ciudad donde cualquier paralización del transporte genera pérdidas económicas y caos urbano.
El plazo político queda ahora en manos del Ejecutivo. Si el decreto no se publica en los términos ofrecidos, los gremios podrían retomar medidas de fuerza. La estabilidad del transporte urbano dependerá de que el subsidio se convierta en norma aplicable y no quede nuevamente en promesa administrativa.










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