La Ley de Bienestar Animal de España, aprobada y en vigor desde 2023, prohíbe a los propietarios de perros y gatos utilizarlos de forma ambulante como reclamo en la vía pública. La norma busca evitar que se emplee a un animal como herramienta visual o emocional para captar la atención de la gente y obtener un beneficio económico, comercial o publicitario.
El artículo 25 de la ley veta esa práctica, aunque con una aclaración: la normativa no cuestiona el derecho de las personas sin hogar a ir acompañadas de sus animales de compañía.
Qué dice la norma y a quiénes alcanza
Según el texto legal, el objetivo principal de la ley "no es tanto el garantizar el bienestar de los animales evaluando las condiciones que se les ofrecen, sino el regular el reconocimiento y la protección de la dignidad de los animales por parte de la sociedad".
La norma también deja fuera a los animales de espectáculos, actividades artísticas, turísticas o publicitarias cuando les causen angustia, dolor o sufrimiento. Hay dos casos prohibidos directamente, sin necesidad de demostrar sufrimiento: usarlos en atracciones mecánicas o carruseles de feria, y emplear fauna silvestre en circos.
Sanciones según la gravedad
Las multas por incumplir la Ley de Bienestar Animal van de 500 a 200.000 euros, según la gravedad de la infracción. El importe no solo depende de la gravedad sino también del lugar de residencia, porque quienes sancionan son las comunidades autónomas y los ayuntamientos.
La ley se apoya en el artículo 13 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea y en el Código Civil, que reconocen los derechos de los animales como seres que sienten.









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