La comunidad campesina de Mashue, que agrupa a 226 familias en la precordillera de la Costa de la Región de Los Ríos, en el sur de Chile, enfrenta desde 1998 la sequía completa de sus pozos noria. Tras conformar un Comité de Agua Potable Rural (CAPR), la asamblea comunitaria acordó la autoimposición de un cobro por servicio ecosistémico —una acción pionera en el país— para financiar la restauración del bosque nativo en las microcuencas que alimentan sus fuentes de agua.
El colapso del agua y el origen forestal
Según el reporte de Mongabay Latam, el origen del colapso hídrico se remonta al modelo forestal iniciado en los años 70 con el Decreto Ley 701, que entregó subsidios para talar bosque nativo y reemplazarlo por monocultivos industriales. El 20 % de la superficie local quedó en manos de empresas forestales, que cubrieron los cerros con pino y eucalipto.
El científico del clima y ecología global del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS), Jonathan Barichivich, explicó que esas especies de rápido crecimiento “actúan como verdaderas bombas de succión sobre las napas subterráneas, reduciendo drásticamente la disponibilidad de agua en las microcuencas”.
La zona, además, se ubica en una franja de «sombra de lluvia»: recibe apenas unos 1000 milímetros anuales, frente a los 2500 de la región.
Organización comunitaria y restauración
En 2011 la comunidad compró 0.5 hectáreas a Forestal Anchile, el suelo estratégico donde se ubica la captación, y entre 2011 y 2013 participó en el Proyecto Innova Cuenca APR junto a otros 17 comités regionales. Con ello logró declarar una Zona de Alto Valor de Conservación sobre 80 hectáreas de bosque nativo dentro del patrimonio de las empresas forestales.
El proyecto incluyó la reconversión de cuatro hectáreas de pino Oregón a bosque nativo en la microcuenca de Igor, el levantamiento de 6000 metros de cerco perimetral y la restauración de 41.91 hectáreas. En 2013 las obras quedaron inauguradas y el agua potable llegó por tuberías a los hogares.
“Ese perímetro de reserva nos permite tener hoy la seguridad hídrica para nuestra comunidad”, subrayó Fernando Muñoz, presidente del CAPR.
De acuerdo con el reporte, mientras cuencas aledañas sin resguardo han sufrido disminuciones de hasta un 60 % en sus caudales, la captación de Mashue se ha mantenido estable durante las sequías de 2011, 2016 y 2022.
Agroecología y monitoreo
La comunidad también transformó su modelo agrícola al reemplazar el uso de fertilizantes químicos por biofertilizantes, y sumó la educación ambiental de las nuevas generaciones y un monitoreo hidrológico. Hoy la experiencia es presentada como un modelo integral de desarrollo rural que combina la recuperación de quebradas degradadas con la transición agroecológica.
El territorio, no obstante, enfrenta el envejecimiento de sus habitantes y la escasez de oportunidades laborales para los pocos jóvenes que permanecen en el lugar.









Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.