La XXX Cumbre Iberoamericana, que se celebra en Madrid el miércoles y el jueves, no contará con la presencia de Luiz Inácio Lula da Silva, recién reelegido para otro mandato de cuatro años en Brasil, ni con la de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, según los hechos difundidos por la organización. Las ausencias de los dos países más grandes y con las principales economías de Latinoamérica dejan prácticamente solo al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, frente al argentino Javier Milei en el bloque de mandatarios presentes.
La cita sí reunirá en cambio a algunos de los líderes más destacados de la ultraderecha, con Milei y el chileno José Antonio Kast en cabeza. Tampoco acudirá la venezolana Delcy Rodríguez, según confirmaron este martes fuentes de La Moncloa. Los organizadores confiaban hace unos días en rondar los 15 líderes, mandatario arriba o abajo; finalmente solo habrá 10 representantes al máximo nivel: Andorra, Portugal, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras y República Dominicana, además de España.
Una asistencia por debajo de lo esperado
Otros tres países han decidido enviar a sus vicepresidentes (Colombia, Ecuador y El Salvador); los nueve restantes estarán representados por sus cancilleres, según detallaron fuentes de La Moncloa. Desde la organización dejan traslucir parcialmente su decepción por una asistencia por debajo de lo esperado. “La cumbre de Milei”, la denomina una fuente. Otra resume: “Muy mal para el presidente Sánchez, a quien los suyos lo dejan solo”. Y resalta especialmente la ausencia de la mandataria mexicana, que va más allá de un plantón a un líder con el que sintoniza en lo ideológico: “Es un desaire al Rey”.
Felipe VI se implicó de lleno para tratar de convencer a Sheinbaum de acudir a Madrid durante el encuentro que ambos mantuvieron en junio en el Palacio Nacional de México, antes del partido de la selección española de fútbol. La entrevista supuso enterrar el hacha de guerra diplomática tras el desencuentro provocado por la exigencia del anterior mandatario del país, Andrés Manuel López Obrador, de que el monarca pidiera perdón por los abusos de la conquista española. Entonces, Sheinbaum se mostró dispuesta a asistir a la cumbre.
Desde La Moncloa destacan que con México los lazos se encuentran en un momento muy positivo, y que Sheinbaum, quien viaja muy poco, ya estuvo en Barcelona en abril para asistir a una cumbre de líderes progresistas, y tiene previsto en dos semanas viajar a China para otra cumbre de países de Asia Pacífico. De Lula comentan desde el Gobierno que viene de unas elecciones que han sido muy intensas, con el consecuente desgaste y cansancio que eso implica, y su impacto a nivel físico. El brasileño tiene también otro viaje internacional la semana que viene.
La incógnita de la audiencia con Milei
Una de las incógnitas es si el Rey, que tiene ya confirmados encuentros bilaterales con varios de los líderes, mantendrá también una entrevista formal con Milei en los márgenes de la cumbre. Ambos se vieron en marzo en Bogotá, durante la toma de posesión del chileno Kast, pero no lo han hecho en cambio en ninguna de las siete visitas del argentino a Madrid, porque el protocolo impide que el jefe del Estado le reciba en audiencia antes que el presidente del Gobierno (esta norma no rige en el extranjero).
Milei solicitó una audiencia con el monarca a través del Ministerio de Exteriores, según fuentes conocedoras de la visita. En La Moncloa, sin embargo, afirman que el presidente Sánchez no tiene previsto un encuentro con él, y tampoco les consta que lo tenga previsto Felipe VI en su agenda.
Tras el fracaso de la última edición en Cuenca (Ecuador) en noviembre de 2024 —a la que solo asistieron los jefes de Estado de España y Portugal, el jefe de Gobierno de Andorra y el anfitrión, el presidente Daniel Noboa, y en la que no se logró sacar adelante una declaración oficial—, tanto Felipe VI como el Gobierno español se volcaron en resucitar el cónclave iberoamericano; y eso significa en gran medida lograr atraer a los jefes de Estado y de Gobierno.
Un foro con visiones enfrentadas
Las ausencias dejan prácticamente solo a Sánchez, y en un momento delicado, como exponente de la izquierda iberoamericana frente a los previsibles embates verbales del argentino Milei, máximo representante de ese otro espectro político alineado con el estadounidense Donald Trump que recorre ahora Latinoamérica. Hace dos semanas, durante su visita a Madrid, el argentino calificaba a Sánchez de “impresentable dictador”, “corrupto” y “autoritario” en un desayuno informativo.
En esta ocasión, el foro será previsiblemente más solemne —la sesión plenaria del jueves por la mañana, en la que hablan por turnos los representantes de los 22 países iberoamericanos—, pero nada indica que no pueda darse un enfrentamiento dialéctico. Le corresponderá a Felipe VI, como jefe de Estado del país anfitrión, intervenir y, en su caso, retirar la palabra, si no queda más remedio.
Desde el Ejecutivo consideran que en el espacio iberoamericano siempre ha habido muchas perspectivas diferentes, y aseguran que no es la primera vez que se sientan a la mesa presidentes con visiones muy diferentes. La declaración conjunta final aparece como uno de los puntos de mayor dificultad para los organizadores.










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