Donald Trump sorprendió en una reunión de gabinete al sugerir que Venezuela podría erigirle una estatua, un acto de adulación sin precedentes que incluyó su idea de postularse para presidente en 2026 en el país sudamericano.
En un excéntrico encuentro de gabinete en la Casa Blanca durante marzo de 2026, el exmandatario estadounidense, Donald Trump, lanzó declaraciones que generaron polémica, incluyendo la insólita idea de una estatua en Venezuela y su deseo de postularse para la presidencia de esa nación, un giro político a solo dos años de las elecciones de 2028.
Según la investigación publicada por The Guardian, la reunión se caracterizó por una atmósfera de intensa adulación, algo que críticos han comparado con prácticas políticas de naciones más herméticas. Este tipo de encuentros post-presidenciales de Trump, ya conocidos por su peculiar estilo, a menudo difuminan las líneas entre la diplomacia seria y el espectáculo mediático, especialmente en un periodo tan cargado de tensiones internacionales y domésticas.
¿Un Bolívar moderno? La sorprendente propuesta del Secretario de Interior sobre Venezuela
La idea de una estatua para Donald Trump en Venezuela surgió del Secretario de Interior de EE. UU., Doug Burgum, quien, en un afán por superar la lisonja generalizada, afirmó creer que Venezuela honraría al expresidente con una figura. Burgum, quien había visitado el país sudamericano con ejecutivos de petróleo y minería hace apenas un par de semanas, comparó a Trump con el prócer de la independencia Simón Bolívar, el "Libertador" de seis naciones, destacando su supuesta visión como liberador. La propuesta generó risas en la sala, pero Trump, a sus 79 años, la recibió con genuina satisfacción, declarando que sería un "gran honor" y que el pueblo venezolano, aficionado al béisbol americano y con 80% de su población urbana usando camisetas de la NBA, lo "amaba".
¿Jugará Trump en la política venezolana post-2026?
Trump, conocido por su habilidad para generar titulares, había introducido el tema con la audaz afirmación de que una supuesta "redada" que "capturó" al presidente Nicolás Maduro –una aseveración que difiere de la realidad política donde Maduro sigue en el poder pese a las fuertes sanciones impuestas por EE.UU. desde 2019– había sido una situación de "ganar-ganar". "Hemos ganado mucho dinero y ellos han ganado mucho dinero", sentenció Trump. Además, reveló su hipotético plan de correr para presidente de Venezuela contra Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva, una opción que consideraba seriamente debido a su supuesta "alta popularidad".
La obsesión presidencial por los monumentos y la historia reescrita
La fascinación de Trump por las estatuas no es nueva, siendo un tema recurrente a lo largo de sus cuatro años de presidencia (2017-2021) y posterior vida pública. Desde su firme oposición a la remoción de estatuas confederadas que generaron una crisis nacional en 2020, hasta la instalación de una estatua de Cristóbal Colón en los jardines de la Casa Blanca, el expresidente ha demostrado un interés particular en el simbolismo monumental. Incluso, se ha sugerido esculpir su rostro en el Monte Rushmore, junto a los 4 presidentes históricos, destacando su visión de la historia y el legado.
¿Más allá de Venezuela: qué otros momentos surrealistas se vivieron en la reunión?
Más allá de Venezuela, la reunión de gabinete, la primera desde el inicio de la guerra en Irán hace solo unas semanas, estuvo plagada de momentos extraños. Trump afirmó que Irán había sido "apaleado" y criticó al primer ministro británico, Keir Starmer, líder del Partido Laborista desde 2020, por una "impactante" falta de apoyo. También dedicó un largo discurso a defender los rotuladores Sharpie frente a los costosos bolígrafos de mil dólares que, según él, usan tradicionalmente los presidentes para firmar leyes, un detalle menor que, sin embargo, capturó 15 minutos de la sesión.
¿Inteligencia o prejuicio? Los comentarios sobre la capacidad cognitiva
El exmandatario también dirigió comentarios ofensivos hacia Gavin Newsom, gobernador de California y posible candidato presidencial para 2028, quien ha hablado públicamente sobre su dislexia, una dificultad de aprendizaje que afecta a aproximadamente 5 a 10% de la población. Trump descalificó a Newsom, llamándolo "Gavin Newscum", argumentando que su "discapacidad mental" (refiriéndose a la dislexia, que no es una discapacidad mental sino neurológica) lo excluía de la carrera presidencial, declarándolo "una persona muy estúpida" y no apta para el cargo.
El "examen cognitivo perfecto" de Trump: ¿Mito o realidad?
En contraste, Trump, con 79 años cumplidos y una constante preocupación por su imagen de fortaleza, se jactó de su propia capacidad mental, asegurando haber sido el único presidente en someterse a una prueba cognitiva. "La hice tres veces. Es una prueba muy difícil para mucha gente, pero no para mí", afirmó. Añadió que un médico, con 20 años de experiencia en la administración de dicho test, le dijo que nunca había visto a nadie obtener "todas las respuestas correctas" como él, que logró una puntuación del 100% en las tres ocasiones.
¿Cómo impactan estas declaraciones en el panorama político de 2026 y más allá?
Las controvertidas declaraciones de Donald Trump, desde la fantasía de una estatua en Venezuela hasta los ataques personales contra rivales políticos y el constante autobombo sobre su propia capacidad, plantean serias preguntas sobre el tono y la dirección del discurso político en Estados Unidos. ¿Qué implicaciones tienen estas reuniones tan "surrealistas" para la percepción pública de la presidencia y el futuro de las relaciones internacionales, especialmente con países como Venezuela, con quien EE.UU. mantiene tensiones desde hace dos décadas? La agenda para las elecciones de 2028 ya se perfila con una retórica polarizada y estas declaraciones, sin duda, añadirán más leña al fuego.
Crédito de imagen: Fuente externa







Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.