Las favelas Vidigal y Rocinha, dos de los asentamientos más emblemáticos de Río de Janeiro (Brasil), se han consolidado como destinos turísticos que compiten en popularidad con el Cristo Redentor y la playa de Copacabana. Según el Anuário do Turismo Carioca 2024, elaborado por la Secretaría Municipal de Turismo, estas zonas registraron 81.600 y 45.600 visitantes extranjeros respectivamente, superando a símbolos tradicionales como la Escalera de Selarón.
El informe, citado por medios internacionales como Associated Press (AP) y la BBC, señala que el fenómeno responde a una búsqueda de autenticidad por parte de los turistas, que encuentran en las favelas una experiencia alejada de los circuitos masificados. En 2025, Río recibió 12,5 millones de visitantes, de los cuales 2,1 millones fueron extranjeros, un 45% más que el año anterior, según datos de la alcaldía carioca.
El auge de las visitas y los ingresos locales
El interés por las favelas no ha decaído. En enero de 2026, temporada alta en Río, Rocinha recibió 41.852 visitantes, un 37% más que en el mismo período del año anterior, de acuerdo con el portal Verô Notícias. Medios como O Globo y The Guardian han documentado el crecimiento de tours guiados y la creación de aplicaciones como Na Favela, que organiza actividades con guías locales y promueve el consumo en negocios del barrio.
AP entrevistó a Vitor, un guía que antes trabajaba como taxista en Rocinha y ahora vive del turismo. "Nunca me lo imaginé. No terminé la escuela ni logré aprender otro idioma", declaró. "Si vienes a Río y solo visitas la playa de Copacabana, la estatua de Cristo Redentor y el Pan de Azúcar, no estás visitando Río de verdad. La esencia proviene de las favelas", agregó. En mayo, la BBC recogió testimonios de expertos que aseguran que la violencia en las favelas de la Zona Sur ha remitido, en parte, por el turismo, y que los cárteles no se dirigen a los visitantes.
Seguridad y dilemas éticos
A pesar del auge, las favelas no son destinos exentos de riesgo. En junio de 2026, decenas de turistas quedaron atrapados en un mirador durante una operación policial contra el narcotráfico. En abril, más de 200 visitantes estuvieron varados varias horas en Morro Dois Irmãos por un episodio similar, según reportes de CNN en Español e Infobae.
El fenómeno también genera debate sobre su trasfondo moral. Medios como DW y The Guardian han planteado preguntas sobre si el turismo ofrece una fuente de ingresos legítima o constituye una explotación de las condiciones de vida de los residentes. "¿Qué impacto tiene el turismo en esos barrios y su población? ¿Les ofrece una nueva fuente de ingresos o supone una explotación cuestionable?", se preguntan los reportajes, que también advierten sobre las consecuencias a largo plazo de la turistificación.
El balance, según las fuentes consultadas, sigue abierto: el turismo en favelas genera oportunidades económicas para algunos residentes, pero también expone a los visitantes a situaciones de inseguridad y plantea interrogantes éticos que las autoridades locales aún no resuelven.









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