Huánuco ha superado los mil casos de dengue y todavía no tiene que lamentar ninguna muerte. Eso, que debería ser un alivio, se ha convertido en una trampa. Según la epidemióloga de la Diresa, Elsa Palacios, el dinero para enfrentar la enfermedad se reparte de acuerdo con la gravedad del problema, y por eso a nuestra región no le llega. Diario Ahora lo dice con claridad: un sistema que premia con presupuesto a quien ya enterró a sus vecinos está mal diseñado, y Huánuco no puede quedarse quieto esperando que la estadística le dé la razón.
Las cifras crecen a la vista de todos. Al 10 de octubre eran 953, un 123 % más que en el mismo periodo de 2025. Hoy son 1018. Aucayacu, Puerto Zúngaro y Yuyapichis están en brote. Solo la Red de Salud Leoncio Prado suma 609 casos. Y circula el serotipo 3, el que vuelve más graves los cuadros. Un niño de seis años de Aucayacu tuvo que ser referido en condiciones muy delicadas. Felizmente mejora. Pero ese pequeño es la prueba de que la suerte no es una política sanitaria.
Hay que mirar también al hospital de Tingo María. Recibe pacientes de Leoncio Prado, de Aucayacu, de San Martín y de Pucallpa. Palacios advierte que puede colapsar. Cuando un establecimiento atiende a pacientes de tres regiones con los recursos de una provincia, el riesgo deja de ser una hipótesis. Ese hospital necesita refuerzo ahora, con personal, camas y medicamentos, antes de que la temporada de lluvias complete el trabajo que ya empezó el calor.
La epidemióloga de Leoncio Prado, Yolanda Cabrera, puso el dedo en otra llaga: la mayor responsabilidad la tienen los gobiernos locales. Tiene razón. El zancudo se cría en baldes, cilindros sin tapa y llantas abandonadas, y abunda en los barrios donde el agua no llega por tubería y las familias tienen que almacenarla. Con un pasacalle no se recoge la basura, no se limpia un terreno baldío ni se lleva agua a una calle que vive de un cilindro. Para eso hacen falta alcaldes que salgan de sus oficinas con cuadrillas, camiones y un plan.
Tampoco podemos lavarnos las manos como ciudadanos. Diario Ahora pide a cada familia algo muy concreto: tapar el agua que guarda, escobillar cada semana los recipientes, voltear botellas y no tirar la «motita» que el personal de salud deja para matar las larvas. Y ante la fiebre o el dolor de cuerpo, ir al establecimiento de salud y no a la farmacia. Automedicarse con dengue puede costar caro.
La nebulización en Aucayacu terminará el 14 de noviembre. Ojalá que sirva, pero el humo se disipa en horas y el zancudo vuelve en una semana si los criaderos siguen ahí. Al Ministerio de Salud le exigimos que mire a Huánuco por lo que se le viene encima y no solo por lo que ya pasó. A los municipios, que trabajen casa por casa. Y a todos, que no esperemos a tener una cruz en el registro para empezar a tomarnos en serio esta enfermedad.










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