Hay proyectos públicos que pueden corregirse sobre la marcha. Un hospital no debería ser uno de ellos. Si el futuro establecimiento de EsSalud en Huánuco necesita agua y saneamiento para funcionar, entonces conocer de dónde vendrá ese recurso, cuánto existe y si alcanzará para atender la demanda no es un detalle técnico: es una condición elemental. Que esa respuesta todavía no esté cerrada revela un problema que merece atención antes de que se convierta en otro retraso difícil de explicar.
La información conocida muestra un escenario preocupante. La fuente de agua inicialmente considerada no cubriría toda la demanda y, además, la comunidad de Primavera se opone a que la captación se realice en la zona prevista. Frente a ello, se evalúan alternativas como pozos tubulares o la búsqueda de otra fuente de abastecimiento. Cada cambio, sin embargo, puede exigir nuevos estudios y ampliar los plazos del expediente.
Nuestra posición es clara: Huánuco necesita el hospital, pero necesita también que sea técnicamente viable. La urgencia por avanzar no puede convertirse en una excusa para improvisar. Sería irresponsable celebrar fechas, anuncios o compromisos mientras una cuestión tan básica como el abastecimiento de agua continúa sin solución definitiva.
También sería sencillo reducir todo este problema a una disputa entre autoridades, contratistas y comunidades. Hacerlo sería perder de vista lo esencial. Detrás de cada demora están los ciudadanos que esperan mejores servicios de salud y que han escuchado durante años promesas sobre infraestructura pública. Para ellos importa poco quién tuvo primero la competencia o quién debía elaborar determinado expediente: lo que esperan es que las instituciones coordinen y resuelvan.
La oposición de la comunidad de Primavera tampoco puede tratarse como un obstáculo incómodo que simplemente deba apartarse. Si existen preocupaciones sobre el uso del recurso hídrico, corresponde explicarlas, discutirlas y encontrar una salida que no enfrente a una población con otra. Un hospital destinado a servir a la ciudadanía no debería comenzar su historia generando un conflicto por un recurso esencial.
Lo que sí resulta inadmisible es que las responsabilidades se diluyan entre niveles de gobierno. Según la información disponible, el proyecto de agua y saneamiento involucra decisiones del Gobierno Regional, la municipalidad, la comunidad y posteriormente a EsSalud, que aún deberá completar estudios vinculados a la infraestructura hospitalaria. Precisamente por esa cantidad de actores se necesita mayor claridad, no más versiones cruzadas.
Huánuco merece conocer cuál será finalmente la fuente de agua, cuánto costará modificar el expediente, qué plazo adicional demandará y cuándo quedarán listas las condiciones para que EsSalud continúe con el proyecto hospitalario. Esas respuestas deben ofrecerse antes de nuevos anuncios.
Un hospital puede esperar algunas semanas más si ese tiempo sirve para hacer bien las cosas. Lo que no puede seguir esperando la ciudadanía es una gestión pública acostumbrada a descubrir los problemas después de haber presentado las soluciones. La verdadera noticia no será que se anuncie otra alternativa. Será que, por fin, exista una viable, financiada y capaz de sostener el hospital que Huánuco espera.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.