La producción nacional de biodiésel, concentrada en Rosario y con el 85% de su capacidad instalada ociosa, enfrentó a comienzos de año una amenaza regulatoria de la Unión Europea que finalmente fue frenada por el Parlamento Europeo. El tema sigue abierto y hoy el Senado retomará el debate para avanzar en un dictamen sobre una nueva Ley de Biocombustibles.
En enero, la Comisión Europea propuso incluir a la soja en la clasificación de “alto riesgo” por uso de suelos, lo que dejaba a la Argentina fuera de los estándares para exportar el combustible al bloque. Tras el freno del Parlamento Europeo, el Ejecutivo comunitario deberá redactar un nuevo reglamento.
Una industria con capacidad ociosa
Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, explicó que el biodiésel es el último eslabón de la cadena de la soja, principal generadora de divisas del país. “En Rosario y alrededores están concentradas las fábricas, cuya capacidad instalada es la mayor del mundo. Es decir, Rosario es la capital mundial de biodiésel, pero hoy se usa solamente el 15% de su capacidad productiva. El 85% de la producción está apagada”, señaló.
Las exportaciones argentinas al mercado europeo podrían alcanzar los US$1500 millones anuales, aunque en los últimos años rondaron los US$500 millones.
“Los europeos se especializan en perjudicar a los países productores eficientes de América Latina y de Mercosur en particular”, remarcó Idígoras.
La posición oficial y el riesgo inmediato
Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de Cancillería, aseguró que “el riesgo inmediato está frenado, pero la discusión no está cerrada”. El funcionario recordó que la desgravación para el biodiésel fue negociada en el acuerdo Mercosur-Unión Europea y destacó que el producto argentino “está certificado debidamente”.
“La soja argentina, la que nosotros estamos exportando hoy, no tiene un punto de contacto con la deforestación”, agregó Brun, y señaló que la superficie cultivada permanece inalterada desde 2018.
Desde el gobierno de Santa Fe, Georgina Losada, secretaria de Comercio Exterior, indicó que la provincia concentra el 85% de la producción nacional y el 100% de las exportaciones, con Bélgica y Países Bajos como principales destinos. La funcionaria advirtió que la medida europea, de haberse aplicado, podría haber puesto en riesgo la continuidad de la industria.
Cambio regulatorio y nuevas oportunidades
El sector busca posicionarse en combustibles sostenibles para aviación (SAF) y transporte marítimo. Argentina participa en los debates de la OACI y la OMI, donde se definen las reglas futuras. En los últimos meses, unos 50 países avanzaron en cortes obligatorios de biocombustibles.
La industria reclama una nueva ley que reemplace al marco actual. “Necesitamos salir de una ley que yo la titulo como soviética, ya que es la única ley en el mundo, teniendo en cuenta 90 países que tienen cortes obligatorios de biocombustibles, que regula por mes quién puede producir, a qué precio y cuánto le tiene que comprar una petrolera”, cuestionó Idígoras.
El mercado global de SAF, que hoy demanda 1,5 millones de toneladas de materias primas, podría alcanzar 14 millones en 2030 y 460 millones hacia 2050. Según estimaciones del sector, la Argentina podría duplicar sus exportaciones agroindustriales si captara el 10% de ese mercado.
La Secretaría de Energía ya habilitó el uso de biodiésel en transporte marítimo y fluvial, pero para expandir el mercado se requiere respaldo legislativo. El Senado retoma hoy el debate para avanzar en un dictamen, en un contexto donde la provincia de Santa Fe impulsa una biorefinería en San Lorenzo con una inversión prevista de US$400 millones.










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