La Iglesia Católica presentó oficialmente la programación de actividades por Semana Santa a nivel regional, en un acto que contó con la participación de autoridades locales, representantes del sector turismo y la Policía. El anuncio fue realizado por el Hno. Tomás Manuel Rosas Vega, quien destacó la importancia de estas fechas como un espacio de encuentro espiritual, reflexión y participación comunitaria.
Durante su intervención, el religioso invitó a la población a sumarse a las celebraciones en los distintos puntos de la región, resaltando que esta festividad no solo tiene un significado religioso, sino también cultural y social. En el caso de la Parroquia San Francisco, se informó que las actividades iniciarán con el Domingo de Ramos, marcando el inicio de la Semana Mayor.
La programación contempla procesiones desde puntos estratégicos de la ciudad, así como misas en diversos horarios (7:00 a.m., 9:00 a.m., 11:00 a.m. y 7:00 p.m.), todas acompañadas de la tradicional bendición de ramos. Según indicó, la asistencia suele ser masiva, con una participación estimada de entre 400 y 500 fieles por celebración, lo que refleja la vigencia de esta tradición en la población.
Indicó que niños, adultos mayores y personas con problemas de salud pueden realizar un ayuno parcial, adaptado a sus condiciones. Además, destacó que el ayuno no se limita únicamente a la alimentación, sino que también puede expresarse en la renuncia a ciertas prácticas cotidianas, como el uso del celular, pensamientos negativos o actitudes inapropiadas.
Uno de los aspectos centrales abordados fue el significado del ayuno durante Semana Santa. El Hno. Rosas Vega explicó que la Iglesia propone el ayuno total en fechas específicas como el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, aunque aclaró que no todas las personas están obligadas a cumplirlo de manera estricta.
En esa línea, precisó que el objetivo principal es fortalecer la espiritualidad y la reflexión personal, más allá de cumplir una norma rígida. También aclaró que prácticas como evitar el consumo de carne, especialmente el Viernes Santo, responden a una tradición penitencial que aún se mantiene en muchas familias, aunque no debe interpretarse como una obligación absoluta.
El religioso fue enfático en descartar creencias que asocian las prácticas religiosas con castigos divinos. Afirmó que “Dios no castiga”, desmintiendo ideas populares que señalan que no cumplir con el ayuno o consumir determinados alimentos podría traer consecuencias negativas.
Asimismo, se refirió a la tradición de visitar las siete iglesias, señalando que esta práctica debe entenderse como un acto de fe y devoción, y no como una obligación o superstición. Indicó que no realizarla no implica ningún castigo ni mala suerte, por lo que exhortó a los fieles a vivir estas costumbres desde una convicción personal.
Finalmente, subrayó que Semana Santa debe ser un tiempo de recogimiento, moderación y conexión espiritual, evitando excesos y priorizando el sentido profundo de estas celebraciones. Con ello, la Iglesia busca mantener las tradiciones, pero promoviendo una práctica religiosa más consciente y alejada de interpretaciones erróneas o basadas en el temor.







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