Huánuco merece una feria de aniversario que represente su identidad, mueva su economía y ofrezca a las familias una experiencia digna. Lo que no merece es repetir, un año más, la instalación de un mercado temporal donde se alinean puestos de ropa, comida y accesorios bajo toldos, con servicios deficientes y sin una propuesta capaz de distinguir la celebración de cualquier jornada comercial. Desde Diario Ahora sostenemos que llamar “feria” a una acumulación de vendedores no convierte automáticamente ese espacio en un acontecimiento para la ciudad.
No estamos en contra de los comerciantes. Al contrario: ellos suelen ser los primeros perjudicados por la improvisación. Pagan tarifas que alcanzan los S/4000 por un puesto de gastronomía, S/2500 por espacios de ropa y calzado y otros montos que llegan a S/2000 o S/1500. A cambio, deberían recibir agua permanente, energía segura, limpieza, servicios higiénicos, vigilancia, circulación ordenada y condiciones apropiadas para trabajar. Cobrar una tarifa no es solamente entregar unos metros de terreno; crea obligaciones que la Municipalidad Provincial de Huánuco debe cumplir.
El ciudadano también pierde. Llega con sus hijos esperando encontrar una celebración por el aniversario de Huánuco y termina recorriendo pasadizos de tierra, puestos repetidos y espacios que ofrecen lo mismo que puede comprar durante cualquier semana. No hay descubrimiento, identidad ni una experiencia memorable. La decepción no nace de la presencia de comerciantes, sino de la ausencia de un concepto.
Una verdadera feria debería mostrar lo mejor de Huánuco: gastronomía regional seleccionada, artesanía auténtica, productores agropecuarios, emprendimientos, libros, turismo, innovación, música, danza e historia. También podría invitar a otras regiones, pero desde una propuesta ordenada que tenga como centro a Huánuco y no como simple excusa su aniversario.
La utilización de La Laguna Viña del Río y el Malecón Higueras exige todavía mayor responsabilidad. Distribuir aproximadamente 340 puestos antes de culminar el diálogo con los vecinos invierte el orden correcto de cualquier planificación. Primero se escucha, luego se acuerdan accesos, seguridad, limpieza, horarios y control del comercio ambulatorio; finalmente se distribuyen los espacios. Conversar cuando las decisiones ya están tomadas convierte la participación vecinal en una formalidad.
La ciudad necesita conocer, además, cómo se asignaron los puestos, qué criterios diferenciaron las tarifas y cuánto se recaudará. La transparencia protege a la municipalidad, a los comerciantes y a los ciudadanos frente a favoritismos, reventas o cobros informales.
Todavía existe tiempo para corregir. La municipalidad debe presentar un plan integral, garantizar servicios básicos, ordenar los rubros, fortalecer la programación cultural y rendir cuentas de los ingresos. No pedimos una feria lujosa ni desconectada de nuestra realidad. Pedimos una feria limpia, segura, huanuqueña y bien organizada.
El aniversario no puede reducirse a alquilar espacios. Celebrar Huánuco significa mostrar quiénes somos y ofrecer una experiencia de la que comerciantes, vecinos y visitantes puedan sentirse orgullosos.










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