Rex Heuermann, conocido como el asesino en serie de la playa Gilgo, fue condenado a cadena perpetua en Nueva York tras admitir el asesinato de ocho mujeres entre 1993 y 2010. La sentencia fue dictada en una corte de Long Island, donde el juez Timothy Mazzei le impuso la pena máxima y ordenó que las condenas se cumplan de manera consecutiva.
Heuermann recibió tres cadenas perpetuas por asesinato en primer grado, además de otra pena de entre 25 años y cadena perpetua por cuatro cargos de asesinato en segundo grado. Durante la audiencia, familiares de las víctimas ofrecieron testimonios cargados de dolor y describieron el impacto permanente que los crímenes dejaron en sus vidas.
El caso conmocionó durante años a Nueva York, especialmente por el hallazgo de restos humanos en zonas remotas de Long Island. En abril, Heuermann reconoció que estranguló y ató a sus víctimas antes de abandonar sus cuerpos en playas del área.
Entre las víctimas identificadas figuran Melissa Barthelemy, Megan Waterman, Amber Costello, Maureen Brainard-Barnes, Jessica Taylor, Valerie Mack, Sandra Costilla y Karen Vergata.
Antes de recibir la sentencia, Heuermann aceptó su responsabilidad, aunque reconoció que sus palabras ya no tenían sentido. Al preguntarle si sentía remordimiento, respondió afirmativamente. “Llévenselo de aquí”, dijo finalmente el juez, en una frase que fue recibida con vítores por los presentes en la sala.








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