Cada vez que se registra un fuerte sismo o un terremoto, vuelve la misma pregunta: ¿estamos realmente preparados para enfrentar una emergencia de esta magnitud? En el Perú, un país ubicado en una zona altamente sísmica, conocer cómo actuar antes, durante y después de un movimiento telúrico puede marcar la diferencia. Desde el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) advierten que todavía existe una importante falta de preparación entre la población.
Recomendaciones antes y durante un sismo
Uno de los primeros pasos es identificar previamente las zonas seguras dentro de la vivienda. Según INDECI, estos espacios se encuentran principalmente en los encuentros entre columnas y vigas que forman parte de la estructura de una edificación. El organismo recomienda conocer el plano de la vivienda y ubicar estos puntos antes de que ocurra una emergencia.
Durante un sismo, la recomendación es mantener la calma y dirigirse a una zona segura, evitando correr o intentar salir de la vivienda mientras el movimiento continúa. En el caso de edificaciones de concreto, INDECI también precisa que colocarse debajo de una mesa no constituye actualmente una medida de protección recomendada para este tipo de construcciones. Una vez que termine el movimiento, se debe evacuar hacia un lugar seguro y despejado.
Rutas de evacuación y sistema de alerta
Otra de las medidas que recomienda INDECI es conocer las rutas de evacuación y los puntos de reunión cercanos al domicilio. Además, ante un eventual colapso de las comunicaciones, existe el sistema de mensajería de voz 119, que permite dejar un mensaje a través de la opción 1 para informar sobre la situación de una persona. Estas recomendaciones cobran especial importancia a 19 años del terremoto de Pisco, mientras el país se prepara para el Simulacro Nacional Multipeligro programado para este viernes 14 de agosto.
Contexto: actividad sísmica reciente en el país
La advertencia de INDECI se da en un contexto de constante actividad sísmica. Según el Instituto Geofísico del Perú (IGP), el país se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, la región con mayor actividad sísmica del mundo. El Dr. Hernando Tavera, presidente del IGP, explica que estos temblores son el resultado de la colisión constante entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana (proceso de subducción).
En menos de dos días, la región de Ica experimentó más de nueve sismos de leve a moderada magnitud, el más fuerte alcanzó 4.6 en la escala de Richter y ocurrió a una profundidad de 34 kilómetros frente a la costa. Según Tavera, estos temblores menores no son suficientes para reducir la amenaza de un sismo de gran magnitud, ya que la energía liberada es mínima en comparación con la acumulada por décadas o siglos.
El experto subrayó que “los temblores recientes son una manifestación de la actividad tectónica habitual, pero no representan un mecanismo de alivio efectivo de la energía almacenada en el subsuelo”.
Mochila de emergencia y Combo de la Supervivencia
Ante la ocurrencia de un sismo, INDECI resalta que la preparación es la mejor defensa. La mochila de emergencia debe estar equipada con elementos básicos de supervivencia para las primeras 24 horas, incluyendo agua, alimentos no perecibles, radio a pilas y un botiquín de primeros auxilios.
- Implementos de higiene personal: papel higiénico, jabón, toallas pequeñas, paños húmedos y alcohol en gel.
- Botiquín de primeros auxilios con vendas, gasas, esparadrapo, alcohol etílico, medicamentos esenciales y manual básico de atención de emergencias.
- Alimentos no perecibles como barras energéticas, galletas, chocolates, conservas y agua embotellada en envases pequeños.
- Abrigo: manta polar, ropa ligera de cambio y calzado adicional.
- Comunicación: linterna, radio portátil, pilas de repuesto, silbato y una libreta con números telefónicos de emergencia.
- Efectivo en monedas y billetes pequeños.
Además de la mochila, el «Combo de la Supervivencia» incluye la caja de reserva, con provisiones para cubrir del segundo al cuarto día de la emergencia. A diferencia de la mochila, este equipo no está pensado para movilizarse durante la evacuación inmediata, sino para permanecer almacenado en un lugar seguro, fresco y seco dentro del hogar.
Las familias con bebés, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas deben adaptar el contenido de la mochila a sus necesidades específicas, incorporando pañales, leche en polvo, medicamentos permanentes o artículos de cuidado especial. Del mismo modo, quienes tienen mascotas pueden agregar alimento balanceado, recipientes pequeños y correas de seguridad.










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