Cada vez que se registra un fuerte sismo o un terremoto, vuelve la misma pregunta: ¿estamos realmente preparados para enfrentar una emergencia de esta magnitud? En el Perú, un país ubicado en una zona altamente sísmica, conocer cómo actuar antes, durante y después de un movimiento telúrico puede marcar la diferencia. Desde el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) advierten que todavía existe una importante falta de preparación entre la población.
Uno de los primeros pasos es identificar previamente las zonas seguras dentro de la vivienda. Según INDECI, estos espacios se encuentran principalmente en los encuentros entre columnas y vigas que forman parte de la estructura de una edificación. El organismo recomienda conocer el plano de la vivienda y ubicar estos puntos antes de que ocurra una emergencia.
Recomendaciones durante un sismo
Durante un sismo, la recomendación es mantener la calma y dirigirse a una zona segura, evitando correr o intentar salir de la vivienda mientras el movimiento continúa. En el caso de edificaciones de concreto, INDECI también precisa que colocarse debajo de una mesa no constituye actualmente una medida de protección recomendada para este tipo de construcciones. Una vez que termine el movimiento, se debe evacuar hacia un lugar seguro y despejado.
Otra de las medidas que recomienda INDECI es conocer las rutas de evacuación y los puntos de reunión cercanos al domicilio. Además, ante un eventual colapso de las comunicaciones, existe el sistema de mensajería de voz 119, que permite dejar un mensaje a través de la opción 1 para informar sobre la situación de una persona. Estas recomendaciones cobran especial importancia a 19 años del terremoto de Pisco, mientras el país se prepara para el Simulacro Nacional Multipeligro programado para este viernes 14 de agosto.
El combo de supervivencia
Ante la ocurrencia de un temblor, INDECI resalta que la preparación es la mejor defensa. La mochila de emergencia debe estar equipada con elementos básicos de supervivencia para las primeras 24 horas, incluyendo agua, alimentos no perecibles, radio a pilas y un botiquín de primeros auxilios.
Además de la mochila, el «Combo de la Supervivencia» incluye la caja de reserva, con provisiones para cubrir del segundo al cuarto día de la emergencia. Estar preparados ayuda a reducir la vulnerabilidad tras un sismo.
Entre los artículos considerados indispensables figuran los implementos de higiene personal: papel higiénico, jabón, toallas pequeñas, paños húmedos y alcohol en gel. A esto se suma un botiquín de primeros auxilios con vendas, gasas, esparadrapo, alcohol etílico, medicamentos esenciales y manual básico de atención de emergencias.
En cuanto a alimentación, las autoridades sugieren guardar productos no perecibles como barras energéticas, galletas, chocolates, conservas y agua embotellada en envases pequeños. También recomiendan revisar constantemente las fechas de vencimiento para evitar que los alimentos pierdan utilidad en una situación crítica.
Para la comunicación y orientación, se aconseja incluir una linterna, radio portátil, pilas de repuesto, silbato y una libreta con números telefónicos de emergencia. El efectivo también es considerado un recurso clave: en escenarios de cortes eléctricos o caída de sistemas bancarios, disponer de monedas y billetes pequeños puede marcar la diferencia para conseguir transporte, alimentos o medicinas.
Las familias con bebés, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas deben adaptar el contenido de la mochila a sus necesidades específicas. Por ejemplo, pueden incorporar pañales, leche en polvo, medicamentos permanentes o artículos de cuidado especial. Del mismo modo, quienes tienen mascotas pueden agregar alimento balanceado, recipientes pequeños y correas de seguridad.
La advertencia del IGP: energía acumulada y riesgo latente
El Instituto Geofísico del Perú (IGP) ha identificado grandes “bolsones de energía” a lo largo de la costa central y sur del país. Ica, junto a Lima, Áncash y Arequipa, se encuentra sobre una franja donde la interacción entre las placas tectónicas acumula tensión de manera permanente. Esta energía, según el IGP, solo puede liberarse mediante un sismo de gran magnitud.
Hernando Tavera, jefe del IGP, remarcó que “los sismos pequeños no contribuyen a disminuir el riesgo, ya que la energía liberada es mínima en comparación con la acumulada por décadas o siglos”. Añadió que ni la frecuencia ni la magnitud de estos movimientos recientes modifican la posibilidad de que ocurra un evento mayor en la región.
El experto subrayó que “los temblores recientes son una manifestación de la actividad tectónica habitual, pero no representan un mecanismo de alivio efectivo de la energía almacenada en el subsuelo”.
Contexto sísmico reciente
En menos de dos días, la región de Ica experimentó más de nueve sismos de leve a moderada magnitud, el más fuerte alcanzó 4.6 en la escala de Richter y ocurrió a una profundidad de 34 kilómetros frente a la costa. Esta serie de movimientos, que no provocó daños materiales ni víctimas, volvió a poner en primer plano la preocupación sobre el riesgo sísmico en la zona.
Fabrizio Velásquez, director de la Dirección Desconcentrada del INDECI en Ica, destacó que la secuencia sísmica no produjo heridos ni daños materiales. Señaló: “No hay afectaciones ni daños. Estamos hablando de profundidades mayores a 30 o 40 kilómetros. Hemos tenido la suerte de que no se ha dado un escenario de mayor impacto, pero es importante que la población permanezca atenta”.
Nuestro país se encuentra ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, la región con mayor actividad sísmica del mundo. El Dr. Hernando Tavera explica que estos temblores son el resultado de la colisión constante entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana (proceso de subducción).









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