Un año después del accidente del 1 de agosto de 2025 en el que murieron cuatro adultos de una misma familia, las tres menores que sobrevivieron todavía requieren controles, terapias y nuevas evaluaciones médicas. Elizabeth Clemente Ponce, tía y cuidadora de las niñas, mostró durante una entrevista exclusiva con Diario Ahora una cita pediátrica para el 18 de agosto y documentos de atenciones anteriores en Lima, y pidió apoyo para sostener los traslados y tratamientos que siguen pendientes. La familia regresaba de Lima a Huánuco después de llevar a dos de las niñas a consultas especializadas, según el relato de Clemente. Una recibía atención por fibromatosis y otra por una afección de cadera. Tras el choque, las tres sobrevivientes necesitaron además tratamiento por las lesiones sufridas, mientras los adultos que asumían buena parte de sus cuidados y gastos perdieron la vida. Una cita inicia otra cadena de evaluaciones y viajes Clemente explicó que la atención programada para el 18 de agosto será en el Hospital Regional Hermilio Valdizán Medrano. Desde allí espera obtener una referencia a Lima, donde una de sus sobrinas deberá pasar por evaluaciones en distintas especialidades. La dificultad, señaló, es que los exámenes y controles no suelen concentrarse en una sola fecha, por lo que cada derivación puede convertirse en varios viajes. “No recibo una sola cita, sino en diferentes fechas”, resumió la cuidadora al mostrar la documentación. A los pasajes se suman alimentación, estadía y el tiempo que debe dejar de trabajar para acompañar a las menores. La familia ya tuvo que movilizarlas en automóvil después del accidente porque sus lesiones dificultaban un viaje regular en bus, de acuerdo con su testimonio. Otra de las niñas sufrió una fractura de mandíbula y todavía se queja de dolor, afirmó Clemente. Por esa razón busca una nueva evaluación en el hospital de Lima donde fue atendida. La cuidadora también señaló que parte de los registros médicos se encuentra en su teléfono y que debe volver a conseguir citas para continuar el seguimiento. La sobreviviente mayor solo completó cuatro terapias La mayor de las tres sobrevivientes relató que sufrió lesiones en un brazo y en la cadera. Explicó que todavía siente dolor cuando permanece mucho tiempo sentada o de pie y que no logró completar la rehabilitación indicada después de salir del hospital. “Solo fui a cuatro sesiones y aún falta”, dijo. Su tía añadió que todavía conserva unas placas colocadas tras la fractura y que necesita nuevas evaluaciones para determinar los siguientes pasos de su atención. El testimonio permite dimensionar una necesidad que no terminó con el alta hospitalaria: recuperar la movilidad exige continuidad, controles y tiempo. La adolescente también describió que, después del impacto, fueron pasajeros del bus quienes la ayudaron a salir del vehículo y a pedir auxilio. Su versión corresponde al recuerdo de una sobreviviente y no sustituye el parte policial ni las pericias sobre la respuesta a la emergencia. Por protección, esta nota omite su nombre y los detalles más sensibles de su experiencia. Una familia asumió cuidados que se prolongarán durante años Clemente trabaja fuera de Huánuco y se desplaza desde Tocache para contribuir a los gastos. Sus padres, de 70 y 68 años según declaró, también participan en el cuidado cotidiano. La tía sostiene que la carga no se limita a las atenciones actuales: las menores necesitarán acompañamiento de salud, apoyo emocional y continuidad educativa durante los próximos años. En la primera entrevista, la cuidadora explicó que la sobreviviente mayor perdió a su madre y que el accidente afectó profundamente su vida diaria. El pedido de apoyo, por tanto, no se reduce al costo de un pasaje. Incluye rehabilitación física, controles especializados, atención psicológica y condiciones que permitan a las niñas continuar sus estudios. Clemente afirmó que la familia presentó una denuncia contra el conductor y la empresa vinculada al bus y que no ha recibido ayuda de la compañía. Esa declaración corresponde a la versión familiar y no determina la mecánica del accidente ni una responsabilidad legal, asuntos que deben establecerse mediante la investigación y el derecho de respuesta de los involucrados. El próximo hito inmediato será la consulta del 18 de agosto y la referencia que permita continuar las evaluaciones en Lima. La familia solicita respaldo para que ninguna de las tres menores vuelva a interrumpir una terapia o pierda una cita por falta de recursos para viajar.
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