El paro de los productores arroceros fue levantado luego de que los dirigentes agrarios alcanzaran un acuerdo con representantes del Gobierno Central, poniendo fin a una jornada de protesta que incluyó bloqueos en carreteras clave de varias regiones del país. Con esta decisión, los manifestantes liberaron las vías y restablecieron el tránsito, aunque dejaron en claro que la crisis que enfrenta el sector continúa sin una solución definitiva. En ese sentido, se restableció el transporte entre Aucayacu y Tingo María tras levantarse el paro.
La suspensión de la medida fue posible tras el respaldo de las bases de Ucayali, Huánuco y San Martín, que aceptaron el entendimiento alcanzado por sus representantes. Este consenso permitió desactivar de manera rápida y coordinada una protesta que había generado tensión en importantes corredores viales y encendido la alarma sobre la situación económica que atraviesan miles de familias dedicadas al cultivo de arroz.
Como parte del acuerdo, se confirmó una nueva reunión entre los dirigentes y el Gobierno para este viernes 20 de marzo a las 10 de la mañana en Lima. En esa cita se buscará continuar el diálogo y definir medidas concretas frente a los reclamos del gremio. Desde la zona sur de Tocache participarán cuatro representantes, quienes llevarán la posición de los productores de esa parte del país.
El levantamiento del paro descomprime momentáneamente el conflicto, pero no cierra el problema de fondo: los arroceros sostienen que producen en condiciones cada vez más difíciles y que, sin respuestas inmediatas, el sector seguirá al borde del colapso.
Bloqueos y quema de paja
La jornada de lucha comenzó desde las primeras horas del día con el bloqueo de importantes vías nacionales. Uno de los puntos más críticos se registró en la carretera Fernando Belaúnde Terry, a la altura del sector San Francisco, ubicado a seis kilómetros de Aucayacu, en el distrito de José Crespo y Castillo. Allí, grupos de agricultores restringieron el tránsito como parte de una huelga que fue anunciada como indefinida.
La protesta también se extendió a otros puntos de San Martín, Huánuco y Ucayali. En varios tramos se reportó la quema de paja de arroz y la toma de la carretera por parte de productores que exigían atención urgente del Ejecutivo. La medida impactó en zonas como Bellavista, Tocache, San Hilarión, Río Frío, Molino Corona y también en la carretera Federico Basadre, donde se restringió el paso en los kilómetros 24 y 30, en Campo Verde.
La contundencia de la protesta reflejó el nivel de hartazgo del sector. Los agricultores sostienen que ya no pueden seguir asumiendo pérdidas mientras los costos de producción se elevan y el precio que reciben por su cosecha continúa cayendo.
Economía en crisis
El reclamo central de los productores apunta a la grave caída de la rentabilidad del arroz. Según denunciaron, actualmente venden la tonelada entre 500 y 550 soles, cuando antes llegaba a costar hasta 1,300 soles. Esa reducción, aseguran, los ha llevado a una situación límite, en la que muchos ya no logran cubrir ni siquiera los costos básicos de producción.
A esta caída del precio se suma el incremento del valor de los insumos agrícolas. Uno de los casos más críticos es el de la urea, cuyo saco alcanza los 220 soles, encareciendo de forma drástica el cultivo. Para los agricultores, esta combinación de precios bajos en chacra y costos altos en el campo está empujando a miles de productores hacia la quiebra.
Otro de los cuestionamientos más fuertes está dirigido al sistema de comercialización. Los arroceros advierten que existe una marcada diferencia entre el precio que ellos reciben y el valor final del producto en los mercados. Mientras venden a precios mínimos, el arroz llega a comercializarse a cerca de cinco soles por kilo en Lima. Esa brecha ha reforzado la denuncia de que los mayores beneficios estarían quedando en manos de grandes intermediarios, mientras el productor asume toda la carga de la crisis.
Importaciones
Los agricultores también responsabilizan al incremento de las importaciones de arroz extranjero por el deterioro del mercado nacional. Señalan que el ingreso de producto importado, especialmente de países asiáticos, ha generado una competencia que consideran desleal, afectando de manera directa el precio del arroz peruano y debilitando la producción local.
Para el gremio, el problema ya no es solo coyuntural, sino estructural. Advierten que si el Gobierno no adopta medidas de protección, miles de familias que dependen del cultivo de arroz podrían quedar sin sustento. Por eso exigen no solo una mesa de diálogo, sino decisiones concretas para frenar la caída del sector, revisar las importaciones y garantizar condiciones más justas para los productores nacionales.
Aunque el paro fue levantado, los dirigentes dejaron claro que la protesta podría retomarse si la reunión en Lima no produce resultados reales. El mensaje del sector es firme: el conflicto ha sido suspendido, pero la crisis sigue intacta.







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