El gobernador regional Antonio Pulgar condicionó cualquier nueva atención directa al Frente de Defensa de Llata a que sus dirigentes le pidan disculpas por el enfrentamiento ocurrido durante la mesa de trabajo del 17 de septiembre. “Si ellos, como Frente de Defensa, no se piden las disculpas del caso, yo no lo voy a atender. Pueden hacer sus marchas que quieran. Acá tienen que aprender a respetar a la autoridad”, declaró esa noche ante periodistas.
La decisión abre una ruptura específica entre el gobernador y la organización social que, según sus dirigentes, había suspendido una movilización para acudir a la sede del Gobierno Regional de Huánuco (Gorehco). No supone, según precisó Pulgar, el cierre del diálogo con toda la provincia ni la paralización del trabajo técnico sobre los proyectos discutidos.
La delegación de Huamalíes afirmó que llegó con 16 demandas relacionadas con obras, agricultura, maquinaria, demarcación territorial y compromisos anteriores. Pulgar, en cambio, se refirió por la noche a diez puntos de agenda. Ninguna de las partes explicó durante las intervenciones revisadas por qué existe esa diferencia, por lo que ambas cantidades corresponden a sus respectivas versiones.
Pulgar participó y luego se retiró
El gobernador sí estuvo presente al inicio de la reunión. Sostuvo que esperaba a los dirigentes desde las 7:30 de la mañana y que había anticipado su salida porque debía participar, junto con otros gobernadores, en una reunión en la Presidencia del Consejo de Ministros. Después de discutir el expediente del saldo de obra del Estadio Colón, dejó la mesa y la evaluación continuó con el gerente general, funcionarios sectoriales y equipos técnicos.
El choque se produjo cuando el Frente exigió recibir la resolución de aprobación del expediente del estadio, considerado uno de los principales reclamos de Llata. Su presidente recordó que la organización había suspendido una marcha debido a la convocatoria regional y reprochó los sucesivos compromisos sin documento definitivo.
“Es una falta de consideración, es una insensibilidad de parte de usted y todo su equipo de gestión”, le dijo el dirigente a Pulgar durante el intercambio. También sostuvo que habían viajado con la expectativa de retornar con la resolución, después de varios meses de seguimiento y reuniones anteriores.
Tras la salida del gobernador, el consejero regional Ricardo Prado cuestionó el retiro y sostuvo que la delegación no pudo desarrollar toda la agenda ante la máxima autoridad regional. Los representantes, sin embargo, decidieron permanecer y solicitaron la presencia del gerente general, gerentes sectoriales y especialistas para revisar cada punto. La mesa, por tanto, no quedó cancelada: perdió la conducción de Pulgar, pero continuó en el nivel técnico.
“Cortamos cualquier tipo de diálogo”
Horas más tarde, Pulgar convocó a periodistas para exponer su versión. Negó haber evadido sus responsabilidades y acusó a los dirigentes de trasladar el conflicto al terreno electoral. “Con personas que politizan, así sea un Frente de Defensa, nosotros cortamos cualquier tipo de diálogo”, afirmó.
El gobernador añadió que no permitiría “la malcriadez ni la majadería de ningún dirigente”. Su gerente general, Ronald Acuña, respaldó la actuación del Gorehco y sostuvo que los equipos habían informado punto por punto los avances de la agenda. También señaló que la entidad no aceptaría condicionamientos ni lo que calificó como una politización de los reclamos.
Pulgar delimitó después el alcance de su decisión. Cuando se le preguntó si estaba rompiendo el diálogo con Llata, respondió: “No, con Llata no; con este famoso Frente de Defensa”. Agregó que continuará coordinando con el alcalde provincial, alcaldes de centros poblados y otras autoridades.
La consecuencia inmediata es precisa: el gobernador cerró, hasta que se produzca una disculpa, el canal de atención directa con el Frente de Defensa, pero no con el conjunto de Huamalíes. Los expedientes pueden seguir su recorrido administrativo y los funcionarios pueden mantener reuniones técnicas; lo que queda suspendido es la interlocución política entre Pulgar y la organización que había desactivado temporalmente su protesta para participar en la mesa.
El siguiente movimiento corresponde al Frente: aceptar la condición, reclamar una reunión sin disculpas previas o reactivar la movilización. Para el Gorehco, el desafío será demostrar que la confrontación política no retrasa los actos administrativos y compromisos que la delegación viajó a exigir.









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