El Pillkumasikuna volverá a ocupar la Plaza Mayor de Huánuco el lunes 14 de septiembre, sostenido por docentes, estudiantes, familias y delegaciones de distintos pueblos. La realización del acto, anunciada junto con el respaldo de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán (UNHEVAL), contrasta con la decisión de la Municipalidad Provincial de Huánuco de declarar improcedente el pedido para institucionalizar la escenificación mediante ordenanza y asignarle S/12 100, según informó su promotor, Yusi Ruiz Berrospi.
Según Ruiz, la municipalidad sustentó la improcedencia en que el gasto no estaba contemplado en el Plan Operativo Institucional (POI). Ese argumento puede explicar una restricción administrativa para desembolsar recursos este año, pero no resuelve el problema de fondo: después de 27 años de trabajo cultural, la representación sigue dependiendo de gestiones, aportes y alianzas reunidos para cada edición, sin una programación municipal permanente.
Los pueblos llevarán su memoria a la Plaza Mayor
La edición de este año reunirá a delegaciones de Llanquipampa, Conchamarca, Huarcaya, Quera y Cani. Los organizadores también anunciaron la llegada de estudiantes de La Punta, Umari y Panao, quienes participarán en la recreación de la rebelión de Huánuco de 1812.
Uno de los promotores resumió el sentido de la convocatoria con una frase: “Son pueblos que traen su memoria, son pueblos que traen su voz”. Explicó que la continuidad del Pillkumasikuna se ha sostenido sobre cuatro valores: perseverancia, sacrificio, liderazgo y solidaridad. Esta última no es únicamente simbólica: comprende conseguir desayuno y almuerzo para los escolares, atender a las delegaciones y cubrir necesidades que se repiten cada año.
La escenificación recordará el levantamiento iniciado en Huayopampa, la intervención de los pueblos de Huánuco, Panatahuas y Huamalíes, los enfrentamientos de 1812 y la ejecución de dirigentes de la rebelión. La Biblioteca Nacional del Perú conserva una colección documental dedicada a este proceso histórico.
La UNHEVAL anunció que acompañará la actividad mediante conversatorios, investigación y participación en la puesta en escena. Un representante universitario sostuvo que el trabajo no debería reducirse a un acto anual. “Si no conocemos nuestra historia, estamos condenados a repetir”, afirmó. El apoyo puede darle continuidad académica al evento, pero no sustituye la necesidad de una política cultural planificada y con responsabilidades públicas definidas.
Un reconocimiento simbólico que no llegó al presupuesto
Según Ruiz, la solicitud buscaba formalizar la escenificación en el calendario municipal anual y asegurar una partida de S/12 100, equivalente a 2,2 unidades impositivas tributarias. El promotor consideró preocupante la negativa y contrastó ese monto con el presupuesto total de la comuna, que, de acuerdo con su versión, supera los S/96 millones.
El pedido no partía de una historia desconocida para el propio municipio. Ruiz recordó que la Resolución de Alcaldía n.º 919-2003-MPHCO-A, emitida el 11 de junio de 2003, instituyó el 14 de septiembre como Día de la Identidad Huanuqueña. Por ello, la controversia actual no gira únicamente alrededor de otro reconocimiento ceremonial: pone en discusión si esa declaración tendrá una expresión concreta en la planificación, la educación y el presupuesto municipal.
Invocar el POI desplaza el debate del valor cultural al momento presupuestal. La ausencia de una partida puede impedir el desembolso inmediato por la vía solicitada, pero también confirma que la actividad no fue incorporada a la planificación municipal. La respuesta no debería terminar allí: la autoridad debe explicar si la incluirá en el siguiente plan, promoverá un convenio de cofinanciamiento o establecerá responsabilidades compartidas con Cultura, Turismo, Educación y la universidad.
La Ley Orgánica de Municipalidades reconoce funciones compartidas de los gobiernos locales en materia de cultura. Eso no obliga a aprobar automáticamente cualquier monto solicitado, pero sí impide tratar una manifestación de identidad local como un asunto ajeno a la gestión. La autoridad debe evaluar objetivos, costos y resultados, no limitarse a invocar la falta de una partida que su propia planificación pudo prever.
Diario Ahora advirtió en julio que cada edición volvía a empezar con la búsqueda de alimentación, traslado, vestuario y apoyo institucional. El rechazo conocido ahora confirma que el problema continúa. La perseverancia de la comunidad merece reconocimiento, pero no debe utilizarse como sustituto gratuito de una política pública.
El 14 de septiembre, los pueblos y escolares volverán a poner la memoria de 1812 frente a la ciudad. Después del acto, la Municipalidad Provincial deberá responder una cuestión más duradera: si la improcedencia cerrará el expediente o si, finalmente, convertirá 27 años de esfuerzo comunitario en una actividad planificada, financiada y evaluable.









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