Un informe de alto riesgo que comprometería a casi todo Moras y Aparicio Pomares ha generado el reclamo de dirigentes y representantes vecinales en Huánuco. En el marco del Proyecto Grandes Ciudades, los participantes solicitaron la instalación de una mesa de diálogo social y técnica antes de que continúen nuevas actividades, al considerar que el diagnóstico debe ser revisado con la presencia real de la población afectada.
El punto más sensible fue el alcance del informe. Según los dirigentes, la evaluación vinculada al proyecto genera preocupación porque incluiría a numerosos asentamientos humanos bajo una condición de alto riesgo o mal servicio, sin que la población haya tenido una participación suficiente en el levantamiento y revisión de la información de campo.
Durante la reunión, uno de los participantes sostuvo que no sería justo mantener observaciones sobre 68 asentamientos humanos sin una revaluación técnica más amplia. Indicó que tanto especialistas municipales como representantes vecinales pidieron que la empresa consultora revise los estudios presentados antes de continuar con el proceso.
Una mesa social y técnica antes de avanzar
El pedido central fue que la municipalidad coordine con la empresa consultora una mesa de diálogo social y técnica. Los dirigentes señalaron que no buscan desconocer la competencia técnica de los profesionales ni la representación política de la municipalidad, sino participar antes de que el informe avance y termine generando consecuencias sobre los asentamientos humanos comprendidos.
Uno de los representantes vecinales cuestionó directamente el procedimiento. Sostuvo que, si el diagnóstico se inició sin una participación real de la comunidad en la toma de información de campo, no bastaría con escuchar a los vecinos al final. Para ese sector, la socialización debe formar parte del proceso desde el inicio, no aparecer como una etapa posterior.
Marco Octavio Durand Rocca, quien intervino desde una posición vinculada a la Defensoría, pidió ordenar el trabajo social y técnico. Señaló que la municipalidad debe coordinar con los dirigentes, estructurar un plan de socialización y permitir que la población conozca con claridad hasta qué punto el informe puede beneficiarla o afectarla.
Durand también advirtió que Huánuco no debería llegar dividido ante instancias nacionales. Manifestó que los grandes proyectos de provincias pequeñas pueden terminar relegados o archivados si no se presentan con sustento suficiente y respaldo social. Su intervención apuntó a evitar que el Proyecto Grandes Ciudades pierda fuerza por falta de consenso local.
Riesgo, saneamiento legal y servicios básicos
La preocupación vecinal no se limitó al informe de alto riesgo. En la reunión también se planteó que varios asentamientos humanos no contarían con saneamiento físico legal, un punto que, según los participantes, debe ser considerado antes de avanzar con cualquier diagnóstico vinculado a agua, saneamiento o intervención urbana.
Una representante cuestionó cómo se pretende proyectar soluciones si antes no se aborda la situación legal de los asentamientos. También mencionó la falta de una planta de tratamiento, referida durante el intercambio como PTAR o PETAR, y pidió aclarar si el estudio corresponde a una evaluación de demanda, riesgo o diagnóstico integral.
La empresa consultora sostuvo que cuenta con un área social y que realiza convocatorias mediante cartas formales y grupos de WhatsApp. Una de sus representantes señaló que los promotores hacen seguimiento a las citaciones y explicó que algunos problemas de comunicación pudieron deberse a cambios de números telefónicos o a personas que no estaban incluidas en los grupos.
Esa explicación no cerró el reclamo. Los dirigentes insistieron en que la participación debe ser más amplia, ordenada y verificable, especialmente porque el informe de alto riesgo podría tener efectos sobre sectores densamente poblados como Moras y Aparicio Pomares. Por ello, pidieron que las próximas reuniones incluyan a dirigentes, técnicos y profesionales que puedan revisar el sustento del documento.
Durante el intercambio, uno de los participantes identificó al ingeniero Paul Serrano como coordinador, en medio del pedido para ordenar la comunicación entre la municipalidad, la empresa consultora y los dirigentes vecinales. La transcripción, sin embargo, no precisa si esa función corresponde al proyecto, al equipo técnico o a otro componente del proceso.
El debate dejó una señal clara: el Proyecto Grandes Ciudades no podrá avanzar solo con informes técnicos si los sectores involucrados sienten que fueron incorporados tarde o de manera insuficiente. En Moras y Aparicio Pomares, el reclamo ya no gira únicamente alrededor de una obra futura, sino sobre quién define el riesgo, con qué información y con qué nivel de participación ciudadana.










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