La emergencia por lluvias y deslizamientos sigue golpeando con fuerza a la región Huánuco. El gobernador regional, Antonio Pulgar, informó que el impacto alcanza a varias provincias y dejó un balance preocupante: 987 damnificados, 2,424 personas afectadas, 323 viviendas inhabitables, 280 hectáreas de cultivo dañadas y 4,590 metros lineales de vías destruidas. Con estas cifras, la autoridad regional buscó mostrar la magnitud de la crisis y detallar las acciones que, según indicó, ya se vienen ejecutando para atender a la población.
Entre las medidas mencionadas figuran la entrega de tres toneladas de alimentos, distribución de herramientas y el desplazamiento de personal de Agricultura para identificar daños en cultivos y gestionar apoyo ante el ministerio correspondiente. También señaló que se trabaja en la entrega de bonos de arrendamiento para familias que han perdido sus viviendas, especialmente en zonas como Santa María del Valle, donde varias casas quedaron destruidas. A ello se suman campañas de salud gratuitas y la evaluación de ayuda para escolares afectados, quienes habrían perdido incluso sus uniformes, útiles y pertenencias básicas tras los deslizamientos.
Reclamos por maquinaria
Uno de los momentos más tensos de la entrevista surgió cuando se le consultó al gobernador por los reclamos del alcalde de Santa María del Valle, Wilson Palomino Claudio, quien había señalado anteriormente que el gobierno regional no le facilitó maquinaria para atender la emergencia. Frente a ello, Pulgar respondió que desconoce que esa solicitud se haya realizado, aunque precisó que, una vez ocurrido el hecho reciente, sí se dispuso el envío de equipos.
La declaración deja en evidencia una falta de coordinación entre el gobierno regional y algunas autoridades locales en medio de una situación crítica. Aunque el gobernador evitó responsabilizar directamente a los alcaldes, sí cuestionó que en algunos casos no estén presentes cuando se entrega apoyo o no regularicen la documentación correspondiente. Según explicó, el procedimiento establece que las herramientas se entregan a través de las municipalidades, pero en emergencias la atención no puede detenerse por trámites. Aun así, pidió que los alcaldes estén atentos y cumplan luego con formalizar las entregas.
Pulgar también reconoció que la maquinaria regional no alcanza para cubrir la demanda de toda la región, debido a que se debe responder a 11 provincias y 84 distritos, lo que limita la capacidad de reacción inmediata. En ese marco, anunció que entre fines de abril y mayo llegarán nuevos pools de maquinaria para ser distribuidos entre municipios.
Crisis hídrica
A la emergencia por lluvias se sumó el corte del servicio de agua potable que afectó a Huánuco, Amarilis y Pillco Marca. Ante este escenario, el gobernador informó que el gobierno regional puso en funcionamiento tres cisternas propias, a las que se sumaron cuatro cisternas de Seda Huánuco, totalizando siete unidades para abastecer a distintos puntos de la provincia.
Pulgar señaló que la distribución de agua continuará mientras el servicio se restablece de manera progresiva. También pidió a la población usar solo lo necesario, para evitar que algunas familias acumulen más de lo indispensable y otras se queden sin acceso. Sin embargo, reconoció que el problema de fondo es mayor: Huánuco depende de una sola línea de conducción, y cuando esta colapsa, amplios sectores quedan desabastecidos.
En este contexto, otro tema sensible fue la continuidad de las clases escolares. El gobernador indicó que encargó al director regional de Educación evaluar si correspondía suspenderlas, debido a que la falta de agua representa un riesgo para la salud de los estudiantes. Tras los cuestionamientos planteados durante la entrevista, admitió que la suspensión resulta una medida necesaria si no existen condiciones sanitarias adecuadas en los colegios.
Emergencia revela limitaciones
Más allá del balance presentado, la intervención del gobernador deja ver varios problemas de fondo. Por un lado, existe una emergencia climática que ya afecta viviendas, cultivos, vías y servicios básicos. Por otro, persisten dificultades de articulación entre niveles de gobierno, versiones contradictorias sobre la atención brindada y una evidente insuficiencia de recursos para responder con rapidez.
La situación también expone una respuesta mayormente reactiva. Las acciones se intensifican cuando el daño ya ocurrió, mientras las demandas por prevención, maquinaria, infraestructura y gestión de servicios básicos siguen acumulándose. En ese escenario, la población no solo espera reportes y cifras, sino soluciones concretas frente a una crisis que cada día se vuelve más compleja.







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