El Programa Nacional “A Comer Pescado” reforzó su presencia en Huánuco con la distribución de productos hidrobiológicos a precios accesibles, en una estrategia que busca mejorar la alimentación de las familias de la región. Según informó el ingeniero Eber Ponce De León, representante del programa, la intervención en Huánuco se realiza en coordinación con el Gobierno Regional y contempla el traslado mensual de entre 8 y 10 toneladas de pescado para distintos distritos.
El funcionario explicó que el programa, creado en 2012, promueve el consumo de pescado en todo el país y articula el abastecimiento desde la costa hacia la sierra y la Amazonía. Entre los productos que llegan a Huánuco figuran bonito, jurel, caballa, pota, trucha y paco, además de conservas de atún, anchoveta, jurel y bonito. La distribución se realiza principalmente mediante ferias, donde la población puede adquirir alimentos nutritivos a precios económicos.
Uno de los datos que más llamó la atención fue la rápida respuesta del público. Ponce De León señaló que en una jornada reciente se llevaron tres toneladas de pota, las cuales se agotaron en menos de tres horas, hecho que —según sostuvo— refleja una alta aceptación del producto en la región. Además, indicó que en la provincia de Leoncio Prado, especialmente en Aucayacu y Tingo María, se distribuyeron alrededor de cuatro toneladas durante la semana pasada.
Cobertura y logística
El representante del programa afirmó que el abastecimiento se realiza con ocho camiones con sistema de frío, incorporados desde 2023, lo que permite conservar el pescado incluso cuando se presentan interrupciones en las carreteras por huaicos u otros eventos. Aseguró que, gracias a esta logística, no se han registrado pérdidas de producto durante el traslado a Huánuco.
No obstante, también quedó en evidencia una limitación importante: la demanda supera la capacidad de atención inmediata. El propio funcionario reconoció que son varios los distritos que solicitan la intervención del programa, por lo que deben “racionar” la distribución para poder atender a todos. Este punto revela que, aunque existe aceptación del producto, la cobertura todavía no alcanza con la misma intensidad a toda la región.
Otro aspecto sensible es que el ingreso del programa a algunas zonas depende de pedidos formales de las autoridades locales. En el caso de Puerto Inca y otras áreas de selva, Ponce De León indicó que en 2026 no se ha intervenido porque no se recibió el oficio correspondiente para solicitar la presencia del programa. Esta situación deja ver una traba administrativa que podría retrasar la llegada de alimentos a sectores con mayores dificultades de acceso.
En conjunto, la información muestra un programa con buena respuesta ciudadana y resultados visibles en distribución, pero también con retos pendientes en cobertura territorial, coordinación institucional y atención oportuna en las zonas más alejadas.










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