La secretaria general del sindicato del Hospital Materno Infantil Carlos Showing Ferrari, Mónica Caloreti Egoavil, denunció que estaría siendo objeto de presiones luego de hacer públicas observaciones sobre la atención y el funcionamiento interno del establecimiento. Según su testimonio, tras “sacar a la luz” problemas que —afirma— son visibles para trabajadores y usuarios, se habría iniciado un escenario de cuestionamientos y acciones que interpreta como un intento de amedrentarla por su rol fiscalizador.
Caloreti sostiene que su labor como dirigenta no es decorativa: asegura que le corresponde vigilar, denunciar y exigir correcciones cuando detecta situaciones que afectan directamente a la población. En esa línea, indicó que se ha insistido en reforzar el control y la atención en áreas críticas como emergencia y hospitalización, donde cualquier falla se traduce en riesgo para el paciente. También cuestionó la actuación de la dirección, al señalar que, a su juicio, no se estaría enfrentando con la firmeza necesaria a “malos elementos” o conductas que podrían comprometer el servicio.
La dirigente afirmó que recientemente se le habría solicitado “pruebas” y que se habló de implementar un área de procesos administrativos como respuesta a sus denuncias. Pese a ello, aseguró que no retrocederá: “no tengo miedo”, remarcó, y añadió que su posición se sostiene en hechos y en testimonios de pacientes, negando que se trate de acusaciones sin base.
“Doble vara” en investigaciones
Uno de los puntos más sensibles de sus declaraciones es la advertencia de que, según afirma, se les habría dicho que podrían desconocer al sindicato. Caloreti rechazó esa posibilidad y recordó que la organización sindical es reconocida por el Ministerio de Trabajo y por sus afiliados, por lo que —según sostuvo— una autoridad hospitalaria no tendría poder para anularlo.
También puso sobre la mesa un tema altamente controversial: cuestionó que se plantee iniciar procesos contra quienes fiscalizan, mientras que, según su versión, no se actuaría con el mismo rigor frente a presuntas negligencias o responsabilidades en la atención. En términos simples, la dirigente plantea una sospecha de trato desigual: “se investiga al que denuncia, pero no al que presuntamente falla”, sugiriendo un conflicto interno que agudiza la tensión entre dirección y sindicato.
Caloreti indicó que, si se abre algún procedimiento en su contra, asegura contar con defensa y documentación. Además, sostuvo que existen usuarios que denuncian por cuenta propia y que no se puede insinuar que fueron “instigados”, porque —afirma— son vivencias directas de personas que acudieron al hospital buscando atención.
Demoras en atención
En la entrevista se abordó el caso de un neonato cuyos padres afirmaron que llegó por la mañana, pero fue atendido recién por la tarde. La dirigenta señaló que este hecho fue cuestionado al director del hospital y que, según la versión escuchada, se habría argumentado que no ingresó como emergencia sino por consultorio externo. No obstante, para Caloreti el problema persiste: si el paciente llegó referido, debía existir un circuito de atención más ágil, con participación de personal como enfermería u obstetricia, para registrar e informar oportunamente.










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