Tras las observaciones de la Contraloría sobre equipos médicos que no funcionan o permanecen almacenados en el Hospital Regional Hermilio Valdizán, el gobernador regional de Huánuco, Antonio Pulgar, rechazó cualquier responsabilidad directa y afirmó que las adquisiciones observadas fueron realizadas durante la gestión anterior.
Según la Contraloría, los equipos que actualmente se encontrarían inoperativos formarían parte de un presunto perjuicio económico cercano a los tres millones de soles. Ante este escenario, Pulgar sostuvo que su administración heredó contratos y procesos ya ejecutados, por lo que se vio obligada a recepcionar los equipos cuando asumió funciones en el 2023.
“El proceso de compra no lo ha llevado mi gobierno”, afirmó el gobernador, insistiendo en que las decisiones de adquisición corresponden a la administración regional anterior. Según explicó, al asumir el cargo una gestión no solo recibe activos institucionales, sino también compromisos y procesos administrativos en marcha.
Uno de los casos mencionados es la compra de tres equipos para el área de anestesiología. De acuerdo con la versión del gobernador, estos aparatos fueron adquiridos durante la gestión previa y posteriormente recepcionados por el actual gobierno regional debido a que los contratos ya estaban formalizados.
Sin embargo, Pulgar reconoció que dichos equipos no han sido utilizados por el hospital. Señaló que algunos médicos habrían cuestionado su uso, lo que llevó a su administración a evaluar mecanismos de redistribución para evitar que permanezcan almacenados o en desuso.
Las declaraciones del gobernador buscan marcar distancia de las decisiones de compra, aunque la controversia persiste debido a que los equipos permanecen sin cumplir el objetivo para el cual fueron adquiridos: mejorar la capacidad de atención del principal hospital de la región.
“Si hay responsables, se tiene que sancionar”, declaró, señalando que corresponde a las instancias competentes determinar quiénes participaron en los procesos de adquisición y aprobaron las decisiones cuestionadas.
Equipo comprado con fallas
Uno de los casos que más cuestionamientos ha generado es el del excimer láser, un equipo especializado utilizado para tratamientos oftalmológicos que, pese a haber sido adquirido con recursos públicos, no ha podido entrar en funcionamiento hasta la fecha.
Según explicó el gobernador Antonio Pulgar, el equipo fue comprado durante la gestión anterior, pero el proceso de adquisición no contempló todos los componentes necesarios para su funcionamiento. El problema radica en la falta de accesorios indispensables que debieron incluirse en la compra inicial.
Pulgar señaló que su gestión detectó esta situación recién el año pasado, cuando se verificó que el equipo no podía operar debido a la ausencia de dichos componentes. Frente a esta situación, el Gobierno Regional tendrá que adquirir ahora los accesorios faltantes para que el aparato pueda ser utilizado.
“Ese equipo no se puede poner en marcha porque le faltan accesorios que debieron advertirse en el proceso de compra”, explicó.
Aunque el gobernador aseguró que el costo de esos accesorios sería mínimo, el hecho de que un equipo de alta tecnología permanezca inoperativo evidencia serias deficiencias en la planificación técnica y supervisión de la compra. En términos prácticos, se trata de una inversión que hasta hoy no ha generado ningún beneficio para los pacientes.
Pulgar también respondió a cuestionamientos sobre la capacidad del hospital para operar este tipo de tecnología. Aclaró que el Hospital Hermilio Valdizán tiene categoría II-2 y que sí cuenta con las condiciones necesarias para utilizar el excimer láser una vez que se complete el equipamiento.
No obstante, el caso refleja una falla estructural en la gestión de adquisiciones: la compra de equipos médicos sin considerar todos los elementos necesarios para su funcionamiento.
Equipos abandonados
El gobernador Antonio Pulgar aseguró que los problemas con equipos médicos no se limitan al Hospital Hermilio Valdizán. Según indicó, su administración encontró situaciones similares en otros establecimientos de salud cuando asumió el gobierno regional.
Uno de los ejemplos que mencionó fue el Hospital de Tingo María, donde, según afirmó, se hallaron varios equipos almacenados en pasillos e incluso aparatos a los que se les habían retirado piezas.
“Encontramos una cantidad enorme de equipos, incluso con piezas retiradas”, sostuvo.
Pulgar explicó que estos hechos fueron comunicados a la Procuraduría para que se inicien las acciones legales correspondientes. Con ello, buscó demostrar que su gestión no solo heredó los problemas, sino que también tomó medidas para que se investiguen posibles irregularidades.
Sin embargo, la reiteración de estos hallazgos en distintos hospitales revela un problema más profundo en la gestión del equipamiento médico regional. Equipos almacenados, compras incompletas y aparatos que no funcionan reflejan deficiencias en los procesos de planificación, adquisición y control.
En una región donde los hospitales enfrentan constantes limitaciones de infraestructura y equipamiento, la existencia de tecnología médica que no puede utilizarse representa una contradicción que afecta directamente la calidad de la atención a los pacientes.
Las observaciones de la Contraloría y las declaraciones del gobernador vuelven a poner sobre la mesa un tema de fondo: la necesidad de mejorar los mecanismos de control y planificación en la compra de equipos médicos para evitar que inversiones millonarias terminen convertidas en aparatos inutilizados dentro de los hospitales públicos.







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