El Gobierno Regional de Huánuco (Gorehco) convirtió una fecha concreta para aprobar el expediente técnico del saldo de obra del Estadio Colón de Llata en una cadena de plazos cambiantes durante la jornada del 17 de septiembre. La promesa inicial señalaba el viernes 18; el gobernador Antonio Pulgar planteó después esperar hasta el lunes 21, ordenó luego gestionar firmas inmediatas y, por la noche, dos funcionarios volvieron a utilizar horizontes abiertos.
La resolución no fue presentada durante la reunión con los representantes de Huamalíes. Ese dato es central porque el documento discutido no corresponde al expediente inicial de un proyecto nuevo, sino al saldo de una obra ya ejecutada parcialmente y que necesita una definición técnica para encaminar su culminación.
El plazo del viernes no apareció por primera vez en la discusión. El 11 de septiembre, la directora de la Oficina Regional de Gestión de Conflictos y Diálogo, María Meneses, declaró a Diario Ahora que el expediente aprobado sería emitido “a más tardar” el día 18. En ese momento reconoció que aún se revisaban asuntos relacionados con alta tensión, drenaje y presupuesto y que la desconfianza de la población seguía latente.
Del viernes al lunes y después a una firma inmediata
El presidente del Frente de Defensa recordó ante Pulgar que la delegación había viajado apoyada en ese compromiso y con la expectativa de recoger la resolución. “Nosotros hemos venido con la firme convicción de que hoy nos vamos con la resolución”, manifestó. También sostuvo que la organización había suspendido una marcha en consideración a la convocatoria del Gorehco.
Pulgar respondió que existía un procedimiento administrativo por completar y propuso que una comisión permaneciera en Huánuco. “Estamos quedando para el lunes, entonces formemos una comisión que se quede”, planteó. El nuevo horizonte provocó el rechazo de los dirigentes, quienes alegaron que un plazo comunicado oficialmente debía haber sido coordinado antes con el equipo técnico.
“Si lo pueden aprobar el viernes, lo pueden hacer también el día de hoy”, reclamó el presidente del Frente. Otro representante cuestionó el costo y el tiempo del traslado desde Huamalíes y recordó que parte de la delegación estaba integrada por pobladores con actividades laborales y agrícolas que no podían permanecer varios días en la capital regional.
Después del intercambio, Pulgar modificó su instrucción y ordenó llamar al evaluador: “Venga acá a ponerse a firmar inmediatamente”. A continuación aseguró: “El expediente, presidente, está listo”. De acuerdo con su explicación, la demora se encontraba en la intervención del evaluador y en que “todos tienen que firmar”.
Que el expediente fuera presentado como “listo” no significaba todavía que estuviera aprobado. La propia discusión mostró que faltaban firmas y la emisión de la resolución, que constituye el acto verificable exigido por los dirigentes.
“Lo antes posible” y “en unos días”
La fecha volvió a perder precisión durante las declaraciones nocturnas del Gorehco. El gerente general regional, Ronald Acuña, afirmó que el equipo técnico había trabajado delante de la delegación para emitir la resolución “lo antes posible”. Meneses señaló después que el proceso de aprobación se concretaría “en unos días”. Ninguno ratificó en esa intervención el viernes 18 ni confirmó el lunes propuesto horas antes.
La controversia ocurre sobre una obra que ya arrastra demoras y observaciones. Una fiscalización del Consejo Regionaldifundida el 7 de septiembre situó su avance físico en aproximadamente 55 % y reportó que se trabajaba con un expediente parcial. Previamente, el Órgano de Control Institucional había advertido retrasos en la revisión del expediente del saldo de obra y observaciones vinculadas con topografía, instalaciones y el desfogue del drenaje pluvial.
La precisión importa porque aprobar el saldo de obra no equivale a inaugurar el estadio ni garantiza por sí sola su culminación en 2026. El expediente que se apruebe debe definir y sustentar lo que falta ejecutar; después deberán verificarse el presupuesto, el cronograma, la supervisión y el avance real de los trabajos.
El compromiso anunciado por el Gorehco conserva una prueba sencilla: una resolución fechada y emitida dentro del plazo ofrecido. Hasta el cierre de la jornada del 17, la reunión terminó con nuevas fórmulas temporales, pero sin el acto administrativo que la delegación había viajado a recoger. El próximo hecho comprobable ya no es otra promesa verbal, sino la publicación y entrega de esa resolución.










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