La carretera Pasco–Tingo María acumula un deterioro creciente sin que el Estado ofrezca una solución efectiva. La salida del Consorcio Santa Rosa, el fracaso de tres declaratorias de emergencia y la falta de respuesta de Provías y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) mantienen este corredor estratégico en abandono, mientras se aproxima una nueva temporada de lluvias.
El problema trasciende los baches, el polvo y la maquinaria ausente. La vía es fundamental para la movilización de personas, el transporte de productos y la economía de la región. Pese a ello, el Estado declaró emergencias, anunció soluciones y permitió que la situación se agravara sin consecuencias para los responsables.
Provías y el MTC, advierten desde diversos sectores, no pueden seguir diluyendo su responsabilidad entre expedientes, contratos fallidos y explicaciones burocráticas. Cuando un corredor clave llega al borde del colapso, no se trata de un simple retraso administrativo, sino de una negligencia pública que golpea a transportistas, comerciantes, agricultores y familias enteras.
El rol de las autoridades locales
Desde Diario Ahora se sostiene que la responsabilidad no recae solo en Lima. Las autoridades huanuqueñas también deben evaluar su actuación: la región no puede conformarse con reclamos aislados, pronunciamientos débiles o gestiones discretas sin resultados.
Cuando una vía de esta importancia se deteriora año tras año, la representación política local tiene la obligación de ejercer presión sostenida, pública y firme. La pasividad tiene un costo que pagan los ciudadanos cada vez que la carretera se vuelve intransitable o peligrosa.
Un ciclo que se repite
La secuencia es conocida: se anuncia una intervención, se incumplen los plazos, se cae un contrato, se invoca una nueva emergencia y la población queda atrapada en el mismo abandono. Esa rutina burocrática ha normalizado el maltrato al interior del país.
La carretera Pasco–Tingo María requiere decisiones concretas, responsables identificados y plazos verificables. Con la llegada de las lluvias en el horizonte, la pregunta es si Provías, el MTC y las autoridades regionales actuarán antes de que el daño sea mayor o si, una vez más, Huánuco deberá asumir las consecuencias de la indiferencia estatal.









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