Con una pollera puesta y rodeado por pobladores, el alcalde del distrito de Miraflores, Carlos Carhuapoma Ramos, recorrió las calles de esta localidad de la provincia de Huamalíes, en Huánuco, durante una protesta en la que los vecinos reclamaron por obras y compromisos electorales que, según sostienen, permanecen pendientes. La movilización generó tensión y obligó al despliegue de efectivos policiales para resguardar a la autoridad.
La protesta comenzó frente a la sede de la Municipalidad Distrital de Miraflores, donde alrededor de 150 vecinos y comuneros se concentraron para expresar su rechazo a la administración edil. Los manifestantes esperaron la llegada del burgomaestre para exigirle explicaciones sobre los resultados de su gestión.
Reclamos por obras y empleo local
Entre los principales reclamos figuran proyectos relacionados con agua y desagüe, carreteras y locales comunales. Los pobladores sostienen que varias de las promesas realizadas durante la campaña electoral aún no se han concretado y demandaron respuestas sobre el avance de dichas obras.
Además de las obras pendientes, los manifestantes cuestionaron la contratación de trabajadores de otras localidades. Según su posición, estas decisiones estarían reduciendo las oportunidades laborales para los profesionales del propio distrito.
El episodio de la pollera
La protesta ya había generado tensión desde el último miércoles, cuando los vecinos bloquearon el local municipal. Cuando el alcalde acudió para intentar establecer un diálogo, los manifestantes le colocaron primero un mandil sobre el pantalón y le exigieron caminar por la plaza principal.
La medida tomó un giro peculiar cuando los participantes decidieron colocarle una pollera al burgomaestre. Según explicó uno de los pobladores, inicialmente habían pensado obligarlo a recorrer la plaza montado en un burro, pero desistieron de esa idea luego de que la autoridad no se opusiera al uso del mandil.
Carhuapoma Ramos terminó aceptando colocarse la prenda y caminó por las calles acompañado por los manifestantes. El recorrido se realizó bajo la presencia de efectivos policiales, incluido un contingente de la Unidad de Servicios Especiales de la Policía que arribó desde Huánuco para reforzar la seguridad en la localidad.
Pedido de intervención fiscal y mesa de diálogo
Los manifestantes también solicitaron que la Fiscalía Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios intervenga para investigar las presuntas irregularidades que, según sostienen, se habrían producido durante la actual administración municipal.
Después de la jornada de protesta, se instaló una mesa de diálogo para abordar las principales demandas de los vecinos. Durante la reunión, el alcalde reconoció retrasos en la ejecución de proyectos y asumió el compromiso de gestionar las obras que permanecen pendientes.
Sin embargo, los pobladores dejaron claro que continuarán vigilantes para verificar que los compromisos asumidos durante la reunión sean atendidos. La protesta, de esta manera, no solo dejó la imagen del burgomaestre recorriendo la localidad con una pollera, sino también una lista de reclamos que todavía esperan respuesta.
Antecedente en la provincia
El episodio registrado en Miraflores tiene un antecedente cercano en la misma provincia de Huamalíes. En diciembre de 2024, vecinos del distrito de Puños protagonizaron una movilización contra el entonces alcalde José Floremildo Caqui Acosta, a quien obligaron a recorrer la plaza de Armas con un cartel que decía “Alcalde mentiroso”.
Ambos casos ocurrieron durante el actual periodo de gobierno local y tuvieron como protagonistas a alcaldes distritales de Huamalíes. En los dos episodios, los reclamos ciudadanos terminaron convirtiéndose en acciones de exposición pública contra las autoridades.
En Miraflores, los vecinos mantienen sus cuestionamientos a la administración de Carlos Carhuapoma y esperan que las obras y compromisos señalados durante la protesta tengan avances concretos. Mientras tanto, la solicitud de intervención de la Fiscalía forma parte de las demandas planteadas por los pobladores, y la mesa de diálogo se convirtió en el siguiente escenario para discutir las obras pendientes, la contratación de personal y los cuestionamientos contra la gestión municipal.










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