Sri Lanka decreta una semana laboral de solo 4 días, impactando a millones, ante una escasez de combustible que dejaría al país sin reservas en apenas 6 semanas. La crisis energética sacude a toda Asia del Sur.
Desde este miércoles 19 de marzo, Sri Lanka implementa una semana laboral de solo 4 días, impactando a millones de estudiantes y empleados públicos. La drástica medida busca preservar sus últimas reservas de combustible y gas, que se estiman en apenas 6 semanas, ante el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz por el conflicto en Medio Oriente.
Según la investigación publicada por The Guardian, la región de Asia del Sur, hogar de más de 1.8 mil millones de personas, enfrenta una crisis energética sin precedentes. El bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial y el 25% del gas natural licuado, ha paralizado las importaciones vitales, poniendo en jaque economías de rápido crecimiento como la de India y Bangladesh.
Sri Lanka: 4 Días Laborales para Evitar el Colapso Total
El Gobierno de Sri Lanka, una nación insular con una población de unos 22 millones de habitantes, ha tomado medidas desesperadas para conjurar un colapso. A partir del miércoles, las instituciones estatales, escuelas y universidades operarán solo cuatro días a la semana. Esta decisión afecta directamente a 1.2 millones de funcionarios públicos y más de 4.5 millones de estudiantes. El comisionado general de servicios esenciales, Prabath Chandrakeerthi, ha pedido al sector privado sumarse a la iniciativa, declarando los miércoles como día libre para optimizar el ahorro de energía. La nación ya sufrió una crisis económica devastadora en 2022, con una inflación que superó el 70%. Ahora, el racionamiento de combustible ha vuelto: los automovilistas están limitados a 15 litros de gasolina o diésel por semana, mientras que el transporte público recibe hasta 200 litros. Las reservas actuales de combustible se estiman para solo seis semanas.
¿Cómo Afecta el Bloqueo del Estrecho de Ormuz a Toda la Región?
La crisis no es exclusiva de Sri Lanka. El estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital por la que pasa aproximadamente el 30% del crudo transportado por mar, ha estado efectivamente bloqueado por Irán durante dos semanas en represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel. Países de Asia del Sur dependen casi por completo de estas importaciones. Pakistán, que obtiene el 85% de su energía a través de Ormuz, ha trasladado sus escuelas a la enseñanza en línea esta semana, afectando a más de 50 millones de estudiantes, y ha subido los precios del combustible en un 20% para frenar el acaparamiento. Bangladesh, con una población de 170 millones, teme quedarse sin combustible para sus fábricas textiles, que representan el 80% de sus exportaciones, y ha declarado feriados anticipados por el Ramadán en universidades, imponiendo apagones programados de 3 a 5 horas diarias.
Un Eje Vital Bajo Presión Global
El estrecho de Ormuz, de apenas 39 kilómetros de ancho en su punto más angosto, es un cuello de botella estratégico para el comercio global. Por sus aguas pasan 21 millones de barriles de petróleo al día, y cualquier interrupción en esta ruta tiene repercusiones económicas que se sienten hasta en los mercados más lejanos, incluyendo el abastecimiento de energía en Huánuco.
¿Hay Otras Naciones al Borde del Abismo Energético?
La situación en India, la quinta economía mundial y con 1.4 mil millones de habitantes, también es crítica. El 60% de sus suministros de gas GLP provienen de los estados del Golfo. Se han formado largas filas en todo el país para comprar cilindros de gas de cocina, y muchos restaurantes han cerrado sus puertas o quitado platos de cocción lenta de sus menús, impactando a millones de pequeños negocios. Grandes hoteles advierten que podrían cerrar pronto, y una importante planta siderúrgica, que emplea a 15.000 personas, ha anunciado que deberá suspender operaciones si la situación persiste. El primer ministro Narendra Modi ha intentado calmar a la población, insistiendo en que "no hay necesidad de pánico", a pesar de las evidencias. La incertidumbre sobre la disponibilidad de energía amenaza con frenar el crecimiento económico proyectado en un 7% para 2026.
La Fragilidad de las Cadenas de Suministro Globales al Descubierto
La dependencia casi total de Asia del Sur del combustible importado resalta la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales. El costo de asegurar el transporte marítimo a través de zonas de conflicto se ha disparado un 150% en las últimas semanas, lo que se traduce en precios más altos para el consumidor final. La falta de acceso a diésel y gasolina impacta no solo el transporte y la industria, sino también servicios esenciales como hospitales y la producción de alimentos. En 2022, Sri Lanka vio su PIB contraerse un 7.8%, y analistas proyectan que un conflicto prolongado en Medio Oriente podría generar pérdidas económicas por miles de millones de dólares en la región, desestabilizando a países con altos niveles de deuda externa, como Pakistán, que tiene una deuda que supera el 80% de su PIB.
Un Respiro Temporal para India
India, sin embargo, logró un pequeño triunfo diplomático el pasado fin de semana. Dos de sus tanqueros, cargados con suministros críticos de gas, pudieron navegar con éxito el estrecho de Ormuz el sábado 15 de marzo, llegando a puertos indios el lunes siguiente. El ministro de Asuntos Exteriores indio, Subrahmanyam Jaishankar, confirmó a The Financial Times que esta apertura fue resultado de negociaciones directas con las autoridades iraníes, marcando un punto de inflexión temporal en la crisis.
¿Qué Futuro Espera a una Asia del Sur Energéticamente Desesperada?
Aunque la diplomacia india ofreció un breve respiro, la situación sigue siendo extremadamente precaria para toda la región. El presidente de Sri Lanka, Anura Kumara Dissanayake, ya advirtió: "Debemos prepararnos para lo peor, pero esperar lo mejor". Si el conflicto en Medio Oriente se prolonga y el estrecho de Ormuz permanece bloqueado por más tiempo, las economías de más de 1.8 mil millones de personas, desde Bangladesh hasta India, enfrentarán desafíos sin precedentes. La búsqueda de rutas alternativas o acuerdos diplomáticos urgentes se vuelve una prioridad global, pero la estabilidad a largo plazo dependerá de una paz esquiva en el Golfo, que podría tardar meses o años en concretarse, elevando los precios mundiales del petróleo muy por encima de los 100 dólares por barril y generando una ola de incertidumbre económica global.
Crédito de imagen: Fuente externa







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