A pocas semanas de las elecciones generales del 12 de abril, el candidato al Senado por el Frente Esperanza, Fisher Justiniano, plantea una propuesta centrada en la educación y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales como vías para enfrentar la crisis estructural que atraviesa el país. Desde su experiencia como docente, sostiene que el Perú enfrenta un deterioro institucional marcado por la inestabilidad política, la corrupción, la inseguridad y las deficiencias en sectores clave como salud y educación.
En ese contexto, Justiniano propone impulsar, desde la Cámara de Senadores, un enfoque productivo que permita dejar atrás la dependencia de la exportación de materias primas. Su planteamiento apunta a generar valor agregado en sectores estratégicos como el turismo y la minería, bajo criterios de sostenibilidad que aseguren beneficios a largo plazo para el país.
El candidato considera que la actual crisis no solo es política, sino también estructural, y que requiere la participación de nuevos perfiles en la gestión pública. Bajo esa premisa, plantea la necesidad de “reorientar” el rumbo nacional mediante decisiones que prioricen el desarrollo sostenible y la estabilidad institucional.
Educación como eje de transformación
Uno de los pilares centrales de su propuesta es el fortalecimiento del sistema educativo. Justiniano sostiene que una educación de calidad permitiría enfrentar problemas de fondo como la corrupción, la violencia, la inseguridad ciudadana y la discriminación, al formar ciudadanos con valores y capacidades para aportar al desarrollo del país.
En esa línea, plantea que la educación no solo debe enfocarse en la formación académica, sino también en la generación de competencias que permitan transformar los recursos naturales en productos con mayor valor económico. Según su visión, este cambio contribuiría a construir una economía más sólida y menos dependiente de la exportación primaria.
Asimismo, enfatiza el rol de los jóvenes en el proceso electoral, especialmente aquellos que votarán por primera vez. Considera que este sector tiene la oportunidad de influir en el rumbo del país mediante decisiones informadas que prioricen propuestas orientadas al desarrollo y la estabilidad.
Sin embargo, aunque su planteamiento destaca por su enfoque transformador, se mantiene en un nivel general, sin detallar mecanismos específicos que permitan implementar estas políticas desde el ámbito legislativo.
Crítica a la reelección
El candidato también cuestiona la continuidad de actuales congresistas que buscan la reelección, señalando que muchos no han demostrado resultados que justifiquen su permanencia en el cargo. En ese sentido, plantea la necesidad de que la ciudadanía ejerza un “voto sanción” frente a gestiones deficientes o vinculadas a cuestionamientos éticos.
Justiniano insiste en que el proceso electoral no solo implica elegir representantes, sino definir el rumbo del país en un contexto de crisis. Por ello, hace un llamado a emitir un voto reflexivo, basado en la evaluación del perfil, la trayectoria y la conducta de los candidatos.
No obstante, su propuesta evidencia una tensión relevante: mientras plantea cambios estructurales en educación y desarrollo económico, no presenta una agenda legislativa concreta que detalle cómo se traducirían estas ideas en proyectos de ley o reformas específicas desde el Senado.
En este escenario, su candidatura se posiciona como una alternativa basada en valores, experiencia educativa y crítica al sistema político, aunque con el desafío pendiente de precisar la viabilidad operativa de sus planteamientos en el ejercicio del poder.







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