El último adiós a Carmen Herlinda Durand Aquino, de 45 años, estuvo marcado por el dolor y la exigencia de justicia. Familiares, amigos y vecinos acompañaron sus restos hasta el cementerio del caserío de Jillaulla, distrito de Molino, provincia de Pachitea, donde reclamaron esclarecer el asesinato ocurrido en su vivienda.
Durante el sepelio, los asistentes pidieron a la Policía y al Ministerio Público actuar con celeridad para identificar y capturar al responsable. Entre sus preocupaciones expresaron la situación de su hijo menor de edad, quien tiene discapacidad física y dependía de los cuidados de su madre, según los allegados.
Vecinos encontraron el cuerpo junto al lavadero
El hallazgo ocurrió el 11 de octubre. Vecinos que pasaban cerca de la casa advirtieron que Carmen se encontraba tendida junto al lavadero, con lesiones visibles en el rostro. La Policía aisló el lugar para realizar las investigaciones correspondientes y preservar la escena.
De acuerdo con la información proporcionada sobre el hallazgo, la madre de familia habría sido golpeada con una piedra o un ladrillo. Las lesiones que presentaba motivaron la intervención policial y el resguardo del espacio donde fue encontrado su cuerpo.
Por su parte, personas cercanas a la familia sostuvieron que el atacante podría haber sido alguien conocido por Carmen. Vincularon esa sospecha con la versión de que una persona habría llamado a la puerta cuando ella estaba dentro de la vivienda junto a su hijo.
Según ese relato, la madre salió a atender y no volvió. Los allegados indicaron que el menor habría escuchado un forcejeo, pero no pudo auxiliarla debido a sus dificultades para movilizarse.
Una celebración reciente y una despedida dolorosa
En el cementerio, una vecina recordó que días antes habían compartido un momento de alegría por el cumpleaños de Carmen. El recuerdo de aquella reunión acompañó los reclamos de quienes acudieron a despedirla y expresaron su indignación por lo sucedido.
«El miércoles la sorprendimos por su cumpleaños, estaba alegre y hoy la estamos enterrando, no es justo lo que pasó», manifestó la vecina.
Para sus familiares, esclarecer quién la atacó es la principal exigencia tras el entierro. Solicitaron que la investigación permita establecer cómo ocurrió la agresión y determinar la responsabilidad de quien acabó con su vida.








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