Una investigación internacional reveló cómo redes clandestinas utilizan la hawala, un sistema financiero creado hace siglos, para trasladar y blanquear cientos de millones de euros procedentes de actividades criminales.
La hawala funciona mediante intermediarios conocidos como hawaladars. El cliente entrega dinero en efectivo a uno de ellos y recibe un código que permite a otra persona cobrar una suma equivalente en otro país. El efectivo no cruza fronteras: las deudas entre operadores se compensan posteriormente, sin documentos ni registros bancarios.
Aunque este mecanismo sirve legítimamente a migrantes que envían remesas a lugares con escaso acceso bancario, organizaciones delictivas lo emplean para ocultar fondos vinculados al narcotráfico, tráfico de personas, fraude fiscal y financiamiento terrorista.
Investigadores belgas accedieron al teléfono de un operador apodado “Abou Adam” y descubrieron un grupo privado de WhatsApp llamado “Los comerciantes de la Gran Europa”. Allí, 532 intermediarios intercambiaron más de 82 mil mensajes durante nueve meses para coordinar operaciones superiores a 5 mil euros en numerosos países.
Las autoridades calcularon que por esa red circularon cientos de millones de euros. En noviembre de 2024, seis hombres palestinos fueron condenados en Bélgica por infringir normas bancarias, integrar una organización criminal y lavar dinero. Dos también recibieron condenas por financiar el terrorismo.
La investigación advierte que estas estructuras se apoyan en empresas fantasma, facturas falsas y pagos de terceros para introducir efectivo ilícito en la economía formal. Europol considera que desmantelar estas redes resulta crucial, porque constituyen el soporte financiero que mantiene operativas a organizaciones criminales globales.










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