Un megaoperativo ejecutado en el Establecimiento Penitenciario de Huánuco permitió decomisar 557 envoltorios tipo kete y otros paquetes con presuntas drogas, durante una requisa general desarrollada por la Policía Nacional, el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y el Ministerio Público.
La intervención comenzó a las 5:15 de la tarde del 19 de septiembre de 2026, bajo la conducción del jefe de la Región Policial Huánuco, general PNP José Luis Gonzales Quintero. Participaron cuatro oficiales y 161 suboficiales de distintas unidades policiales, además de 30 servidores penitenciarios y canes especializados en detección de estupefacientes.
El despliegue alcanzó cuatro pabellones, cada uno conformado por 12 celdas, dentro de un recinto que alberga a 3,263 internos. Los agentes inspeccionaron celdas y otros ambientes con el objetivo de ubicar drogas, armas, equipos de comunicación, bebidas alcohólicas, túneles u objetos cuya posesión está prohibida dentro del penal.
Durante el registro fueron encontrados 147 ketes con presunta pasta básica de cocaína, 348 ketes con presunto clorhidrato de cocaína y 62 ketes cuyo contenido arrojó resultado preliminar positivo para cannabis sativa o marihuana. También se decomisaron 20 bolsas con aparente clorhidrato de cocaína, dos bolsas con presunta marihuana y una envoltura de papel periódico que contendría pasta básica de cocaína.
De acuerdo con la información policial, parte de las sustancias estaba escondida estratégicamente en diferentes ambientes del establecimiento. Todo el material fue registrado, lacrado y puesto a disposición de la autoridad competente para las diligencias correspondientes y los análisis periciales que deberán confirmar su naturaleza y peso total.
El hallazgo masivo encendió nuevamente las alertas sobre la vulnerabilidad de los controles penitenciarios, pues la diversidad y cantidad de sustancias encontradas evidenciarían una posible distribución dentro del recinto. Hasta el momento, no se informó si la Fiscalía abrió investigación contra personas determinadas por este decomiso.
La requisa también tuvo carácter preventivo frente al riesgo de fugas, motines, peleas, toma de rehenes y otras alteraciones que pudieran comprometer la seguridad interna. Sin embargo, el reporte difundido no precisó si durante la intervención se incautaron teléfonos celulares, armas u otros artículos prohibidos, ni identificó a los internos presuntamente vinculados con las sustancias halladas.
Las investigaciones deberán establecer cómo ingresó el material al penal, quiénes serían sus propietarios y si existe una red dedicada a comercializar drogas entre los reclusos. Asimismo, las autoridades tendrán que determinar posibles responsabilidades internas y reforzar los controles de ingreso para impedir nuevos hechos similares.









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