La crisis del agua en Huánuco dejó hace tiempo de ser una emergencia ocasional para convertirse en el retrato más crudo de una ciudad postergada. El nuevo colapso del canal de conducción en Pucuchinche no es un accidente aislado ni una fatalidad provocada por la lluvia. Es la consecuencia visible de años de indiferencia, improvisación y falta de decisiones serias sobre el servicio más básico que puede exigir una población: agua segura, continua y digna.
Desde Diario Ahora sostenemos con claridad que Seda Huánuco ha perdido capacidad de respuesta frente a una infraestructura agotada. Un canal con más de 60 años de antigüedad, expuesto a filtraciones, tapas abiertas, basura, animales muertos y deslizamientos no puede seguir siendo tratado con parches temporales ni tubos de PVC. Huánuco no necesita calmantes administrativos; necesita una intervención técnica, transparente y urgente.
La población no reclama privilegios. Reclama lo mínimo. Cada familia que compra agua para cocinar, cada negocio que paraliza actividades y cada vecino que teme por el colapso de su vivienda representa el costo humano de una gestión pública que reaccionó tarde o simplemente no reaccionó. Pagar recibos por un servicio interrumpido y vulnerable agrava la sensación de abandono.
También corresponde decirlo sin ambigüedad: el problema no se resuelve cambiando gerentes cada cierto tiempo. Si desde 2023 han pasado cuatro gerencias generales y el canal continúa en estado crítico, el fracaso no es solo de nombres, sino de modelo de gestión. La responsabilidad alcanza a Seda Huánuco, pero también compromete a la Municipalidad Provincial, al Gobierno Regional, a OTASS y al Ministerio de Vivienda.
Huánuco no puede depender de comunicados que prometen reposiciones inciertas mientras la infraestructura que lleva agua a la ciudad se cae por tramos. La ciudadanía merece conocer un diagnóstico real, un cronograma verificable, el presupuesto necesario y los responsables directos de ejecutar una solución definitiva. La opacidad solo alimenta indignación y desconfianza.
Esta editorial no busca amplificar una denuncia individual. Busca expresar una convicción institucional: el agua no puede ser administrada como trámite ni defendida con excusas. Es salud pública, economía familiar, actividad comercial y dignidad urbana. Cuando falla el agua, falla el Estado en su forma más elemental.
Por eso, Diario Ahora considera indispensable declarar en emergencia el sistema de conducción, fiscalizar cada intervención y priorizar un proyecto integral que reemplace una estructura vencida. Lo contrario será condenar a Huánuco a repetir la misma escena: un canal colapsado, funcionarios ausentes, vecinos desesperados y una ciudad obligada a sobrevivir sin agua.
La pregunta ya no es quién advirtió primero. La pregunta es quién asumirá, desde hoy, la responsabilidad política y técnica de impedir el próximo colapso.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.