Desde hoy, en Huánuco, Amarilis y Pillco Marca, el agua llega a las cinco de la mañana y se va a eso de las diez. ¿Hasta cuándo? Nadie lo dice. El comunicado de Seda Huánuco habla de "culminar los trabajos previstos" y ahí se queda, como si una familia pudiera organizar su semana con esa frase. Diario Ahora lo dice sin rodeos: esto ya no es una emergencia. Es la manera en que se está administrando el agua de esta ciudad, y no vamos a aceptarla como normal.
El canal de Pucuchinche, en el tramo Canchán–Cabritopampa, falló en marzo con un deslizamiento. Colapsó en mayo. Ahora falla otra vez, por una filtración que apareció mientras se colocaban gaviones para sostener el talud. Tres veces en el mismo sitio en un solo año. Cuando algo se rompe tres veces en el mismo punto, la culpa ya no es de la lluvia ni del cerro. Es de quien decide qué se repara, cuándo y cómo.
Y esas decisiones tienen nota, puesta por el propio Estado. La Sunass multó a la empresa con 171 050 soles porque cumplió el 67,6 % de sus metas, cuando el piso era 85 %. De la reserva que pagamos en cada recibo para cuidar las fuentes de agua, ejecutó el 4 %. Cuatro. Esa plata sale del bolsillo del vecino de Paucarbamba y de la señora de Las Moras, y se quedó guardada, sin trabajo.
Después está la escena de Canchán. En julio del año pasado, inspectores de la Sunafil llegaron a la planta de captación y no los dejaron pasar: no había autorización, les dijeron. Terminaron entrevistando a los trabajadores a través de las rejas. La multa, ya confirmada, es de 84 262,50 soles. Una empresa pública que le cierra la reja al Estado en el mismo lugar donde hoy se le escapa el agua. Cuesta encontrar una imagen más exacta de lo que pasa.
Conviene recordar quién manda. Seda Huánuco está bajo el régimen de apoyo transitorio del OTASS desde diciembre de 2020. Transitorio, dice el nombre. Van casi seis años. Hace exactamente un año se declaró viable una nueva línea de conducción de 103 millones de soles, y la ciudad sigue colgada del mismo canal que se quiebra cada pocos meses. Las multas, por cierto, no salen del sueldo de ningún funcionario. Las paga la empresa. O sea, nosotros.
Este diario no pide cabezas por deporte. Pide cuentas. Que Seda publique una fecha real de término y un plan de cisternas para las zonas donde cinco horas no alcanzan a llenar un tanque. Que el OTASS se siente frente al concejo provincial y frente a la gente a explicar por qué, después de tanto tiempo, los números siguen donde siguen. Y que la Sunass, que ya probó que sabe medir, vigile en público el avance de esa obra de 103 millones.
Huánuco no está pidiendo un favor. Está pidiendo que el caño funcione. Mañana, antes de que aclare, habrá gente llenando baldes con el reloj en contra. Alguien tiene que hacerse cargo de eso.










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