Lo que se presentó como una solución rápida y de bajo costo para aliviar el congestionamiento de la Carretera Central ha terminado convertido en una cadena de observaciones y controversias. Los trenes adquiridos por la Municipalidad de Lima en California acumularon cuestionamientos incluso antes de llegar al país, según revela una cronología del proyecto Lima-Chosica.
Desde la denominada “donación” anunciada en el 2024 hasta los más de S/80 millones que, según se ha señalado, habría demandado la operación, el proyecto ha atravesado observaciones técnicas, gastos de traslado y almacenamiento, problemas para poner en marcha las unidades y controversias entre autoridades.
Una donación con costos millonarios
La operación, que en principio se promocionó como un aporte externo para descongestionar una de las vías más saturadas del país, implicó desembolsos que han sido puestos en tela de juicio. Aunque la fuente no detalla el desglose exacto, la cifra de más de S/80 millones ha sido señalada como el costo total de la operación, lo que contrasta con la idea inicial de una solución económica.
Los trenes, provenientes de California, debían ser destinados a la ruta Lima-Chosica, un corredor clave para los miles de usuarios que a diario transitan entre la capital y los distritos del este.
Problemas antes de llegar
Las dificultades no comenzaron con la operación de las unidades, sino antes de su arribo al país. La cronología recoge observaciones técnicas sobre el estado de los trenes, así como gastos vinculados al traslado y al almacenamiento de las unidades, que se sumaron al costo final.
Una vez en el país, la puesta en marcha de los trenes también enfrentó obstáculos. La fuente no especifica cuáles fueron, pero menciona que las unidades tuvieron “problemas para ponerse en marcha”, lo que habría retrasado aún más un proyecto que ya acumulaba demoras.
El proyecto Lima-Chosica también generó controversias entre autoridades, aunque la fuente no detalla los nombres ni los términos exactos del enfrentamiento. Lo que queda claro es que la iniciativa, presentada como una solución ágil, se ha convertido en un caso de estudio sobre los riesgos de confiar en soluciones rápidas para problemas estructurales de transporte.
Hasta el momento, la Municipalidad de Lima no ha emitido un pronunciamiento público que responda a las observaciones señaladas en la cronología. El futuro de los trenes y del proyecto en sí permanece incierto, mientras la Carretera Central sigue siendo uno de los puntos críticos del transporte en la capital.










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