Pasajeros varados en la Panamericana Sur de Arequipa recorren hasta siete horas a pie y exponen sus vidas para atravesar una carretera colapsada por deslizamientos, tras cinco días de aislamiento causado por lluvias intensas y huaicos. El corte de la principal vía del sur del Perú mantiene decenas de buses, camiones y automóviles atrapados entre el lodo, las rocas y el mar.
La situación, a la altura de Arequipa, ha obligado a cientos de personas a desplazarse a pie durante largas horas ante la imposibilidad de avanzar en vehículo. Según el registro de un equipo periodístico, los afectados caminan tramos de hasta cinco kilómetros bajo la amenaza constante de nuevos deslizamientos, en un entorno donde la carretera se ha transformado en un corredor de obstáculos y peligro.
Vehículos atrapados y riesgos al borde del mar
Las imágenes captadas en el kilómetro 732 de la Panamericana Sur retratan la magnitud del desastre: un bus de pasajeros sepultado por el huaico, una cisterna de gas enterrada parcialmente y varios camiones varados junto al precipicio que da al océano Pacífico. Un testigo relató que una unidad de transporte de hasta cincuenta toneladas se encuentra completamente enterrada, como también una cisterna con gas, lo que representa un riesgo adicional para los transeúntes.
“Un bus de pasajeros sepultado por el huaico y rebasada la barrera de lo que era la pista. Al borde del precipicio, al borde del océano Pacífico, un bus, una cisterna, un camión y un tractocamión inmenso, completamente enterrado. Entre decenas de vehículos que están así”, describió un ciudadano afectado en declaraciones recogidas por cobertura periodística local.
Equipos de emergencia y atención limitada
En el kilómetro 731, equipos de emergencia trabajan con maquinaria pesada para despejar la vía, según constataron reporteros en el lugar. Un cargador frontal y una retroexcavadora han logrado liberar un camión que transportaba varios vehículos, aunque las tareas se ven dificultadas por la persistencia de la llovizna y la inestabilidad del terreno. De acuerdo con la cobertura, “aproximadamente seis kilómetros son los que están afectados”, lo que agrava la situación para quienes intentan cruzar la zona.
Las autoridades han señalado que los trabajos de despeje se desarrollan en coordinación con Provías y el Gobierno Regional de Arequipa, con intervención en varios frentes, incluyendo el sector de Atico. A pesar de estos esfuerzos, la asistencia que reciben los pasajeros y conductores varados resulta insuficiente ante la magnitud de la emergencia. “Hemos traído bebidas, hemos traído galletas, por lo menos, para aliviar esta molestia que tienen los conductores o la población”, comentó un representante del Gobierno Regional durante el monitoreo de la emergencia.
Aislamiento y desamparo
La falta de viviendas y servicios en el tramo bloqueado agrava la sensación de abandono. Los afectados permanecen aislados, sin acceso a refugio seguro ni condiciones adecuadas para soportar la espera. La cobertura periodística señala que la zona entre los kilómetros 725 y 731 se mantiene como la más crítica, con vehículos y personas atrapados entre el lodo y las rocas.
El monitoreo constante de la situación por parte de las autoridades no ha evitado que la población reclame una respuesta más rápida y efectiva. En palabras de Roberto, alcalde local, recogidas por cobertura periodística local, la desesperación crece a medida que transcurren los días sin atención efectiva del Gobierno Regional de Arequipa ni del Gobierno central. “Cuatro días y la gente ya está desesperada, señoras y señores, y no hay atención verdadera del Gobierno central. No hay atención del Gobierno Regional de Arequipa”, denunció el alcalde, mientras recorría la zona afectada.
Perspectivas ante la emergencia
Mientras continúa la labor de los equipos de emergencia, la incertidumbre domina entre quienes permanecen varados. Las condiciones climáticas, con lluvias y llovizna persistentes, dificultan la rehabilitación de la vía. La esperanza de una pronta solución contrasta con la realidad de quienes deben caminar durante horas y exponer su seguridad para cruzar la Panamericana Sur.
La situación en Arequipa evidencia la vulnerabilidad de las infraestructuras viales frente a los fenómenos naturales y la urgencia de respuestas coordinadas entre los diferentes niveles de gobierno. En medio de la emergencia, decenas de personas siguen caminando durante horas y sorteando peligros para intentar regresar a sus destinos.










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