El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, llegó este sábado a Belgrado para una reunión histórica con su homólogo serbio, Aleksandar Vucic, en la que abordaron proyectos conjuntos de infraestructura, cooperación energética y un inminente acuerdo de libre comercio. Es la primera visita de un mandatario ucraniano a Serbia, país tradicionalmente aliado de Rusia y candidato a ingresar en la Unión Europea (UE).
Las conversaciones se centraron en el plano económico y de seguridad, según informó el propio Zelenski a través de sus redes sociales. "Estamos trabajando para tener todo listo para finales de este año y poder concluir un acuerdo sobre una zona de libre comercio", explicó el líder ucraniano, quien compartió fragmentos de la reunión en la plataforma X.
Acuerdo clave para la integración europea
El pacto comercial resulta crucial para la candidatura de Serbia a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y constituye un requisito indispensable para su ingreso en la UE. Ucrania había bloqueado el avance de Serbia en la OMC debido a discrepancias sobre cuotas y aranceles aplicados a los productos agrícolas ucranianos.
Ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de fortalecer las infraestructuras, "incluyendo puertos y ferrocarriles en ambos países", destacó Zelenski. Tras llegar al palacio presidencial por la mañana, los líderes posaron para las fotografías antes de iniciar las conversaciones a puerta cerrada.
Apoyo a la integridad territorial de Ucrania
En el marco de la guerra desatada por la invasión rusa de febrero de 2022, Zelenski transmitió a Vucic sus preocupaciones "sobre los desafíos del próximo invierno", en un contexto en el que "prácticamente ninguna central termoeléctrica en Ucrania permanece intacta por los ataques rusos".
Si bien Vucic declaró que no se habló de cooperación militar, insistió en que Serbia mantendrá su apoyo a la integridad territorial de Ucrania, incluidos los territorios ocupados por Rusia desde 2014. Este punto figura entre los más espinosos en las negociaciones para poner fin al conflicto.
Por su parte, Kiev se ha negado a reconocer la independencia proclamada por Kosovo en 2008, una posición coherente con su defensa de la integridad territorial y que, según analistas, busca evitar precedentes que Rusia pueda utilizar para justificar la anexión de territorios ucranianos. Belgrado, en tanto, sigue considerando Kosovo una provincia autónoma perteneciente a Serbia.
"Nunca he oído una sola palabra negativa sobre nuestro país, ni de Volodímir Zelenski ni de nadie más [en Ucrania], y estoy sumamente agradecido a nuestros amigos ucranianos por ello", manifestó Vucic.
La visita de Zelenski a Serbia representa un giro en las relaciones bilaterales, marcadas históricamente por la cercanía de Belgrado con Moscú. El acercamiento ocurre en un momento en que Serbia busca acelerar su proceso de adhesión a la UE, mientras mantiene un delicado equilibrio entre sus lazos tradicionales con Rusia y sus aspiraciones europeístas.










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