El cocodrilo enano africano (Osteolaemus tetraspis), considerado el más pequeño del mundo con hasta dos metros de longitud, enfrenta una grave presión por la sobreexplotación y la pérdida de hábitat en Nigeria. Pese a figurar como Vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), la especie lleva 30 años sin una evaluación formal de este organismo, mientras que testimonios y registros de campo alertan sobre el pronunciado declive de sus poblaciones.
Estos reptiles, ampliamente cazados y comercializados, habitan en pantanos densos y bosques inundados en gran parte de África occidental y central.
El comercio en el delta del Níger
En un estudio publicado en agosto en la revista BMC Zoology, el biólogo Israel Ogorode y sus colegas documentaron el comercio de estos cocodrilos en tres mercados de carne de monte en el delta del Níger: Edumanon, Ogbe-Ijaw y Uwa. Entre octubre de 2021 y abril de 2022, registraron 158 ejemplares comercializados. De ellos, cerca del 80 % eran adultos o de gran tamaño, mientras que el 20 % fueron juveniles menores a 60 centímetros (24 pulgadas).
Los autores del estudio advierten que la captura selectiva de estos cocodrilos maduros compromete la capacidad reproductiva de la especie; e identificaron que la caza se intensifica durante la estación seca, entre octubre y febrero.
Ogorode, autor principal de la investigación, explicó que en el delta estos reptiles se venden para consumo de carne y para la medicina tradicional. Y subrayó que la demanda de la especie en el mercado continúa siendo muy alta.
Tres amenazas interconectadas
Daniel Jacob, ecólogo de vida silvestre, recalca que la especie afronta tres amenazas interconectadas: la explotación directa mediante la caza, la degradación y fragmentación del hábitat —por deforestación, agricultura, tala y actividades petroleras— y la débil gobernanza del comercio de fauna.
Ante este panorama, los expertos subrayan la urgencia de implementar un programa nacional coordinado de monitoreo que mida con precisión el estado de las poblaciones en estado silvestre.
“No podemos gestionar de forma eficaz lo que no hemos medido adecuadamente”, señaló Jacob.
Asimismo, recomiendan impulsar programas de educación comunitaria.
Esta nota fue publicada en inglés en Mongabay. Lee el artículo original aquí.
Imagen principal: cocodrilo enano africano (Osteolaemus tetraspis). Foto: cortesía © Eric de Redelijkheid vía iNaturalist (CC BY-SA 4.0).








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