Una delegación del régimen talibán llegó este martes a Bruselas para sostener conversaciones con la Unión Europea (UE) sobre el retorno a Afganistán de solicitantes de asilo cuyas solicitudes fueron rechazadas. Es la primera vez que la UE recibe en su territorio a representantes del Gobierno de Kabul desde que los fundamentalistas tomaron el poder en 2021.
El grupo está encabezado por Abdul Qahar Balkhi, portavoz y director de relaciones públicas de la Cancillería talibán, e incluye a funcionarios de varios departamentos. Los cinco visados solicitados fueron concedidos el lunes por la tarde tras una evaluación de seguridad, informó una portavoz del Ministerio de Exteriores de Bélgica, país que emitió los documentos en su calidad de sede de las instituciones europeas. Los visados son válidos por un día y no para el conjunto del espacio Schengen.
Devoluciones migratorias en la agenda
La Comisión Europea no reconoce formalmente a la administración talibán, pero desde mediados de mayo había anunciado una invitación a las autoridades talibanes para una reunión técnica en Bruselas, con el objetivo de discutir la deportación de afganos que no tienen derecho a permanecer en el territorio comunitario y que representarían un riesgo para la seguridad, indicó el portavoz de Interior de la Comisión Europea, Markus Lammert.
Estos contactos responden a una iniciativa puesta en marcha en octubre pasado, a petición de 20 Estados miembros de la UE y países asociados al espacio Schengen, aseguró Lammert. Bruselas reconoció en febrero que esas devoluciones plantean retos.
Representantes de la UE y de los talibanes se han reunido en ocasiones anteriores en diferentes lugares, pero esta sería la primera vez que el bloque recibe a delegados del Gobierno talibán en territorio europeo, lo que ha generado críticas de grupos de derechos humanos, que han instado a la Comisión a cancelar la reunión. Las autoridades talibanes no han emitido ningún comunicado público sobre estos encuentros ni sobre los resultados que esperan obtener.
La delegación viajaría hacia y desde Bélgica a través de Turquía para celebrar las conversaciones el martes, según medios afganos. Bélgica se ha negado a revelar la fecha de llegada de la delegación por motivos de seguridad.
Reconocimiento al régimen, en debate
En 2021, los gobiernos europeos cerraron sus embajadas en Kabul cuando los talibanes regresaron al poder e impusieron su estricta interpretación de la ley islámica. Bajo esas normas, las mujeres deben estar casi completamente cubiertas cuando salen de casa y tienen prohibido el acceso a numerosos espacios públicos, mientras que la educación de las niñas termina a los 12 años.
En junio de 2026, el jefe de Migración de la UE, Magnus Brunner, defendió el acercamiento, afirmando que Bruselas no tenía otra opción que hablar con el Gobierno talibán sobre el retorno de migrantes irregulares procedentes de Afganistán. Bruselas y los países de la UE han negado que recibir a funcionarios talibanes equivalga a reconocer al Gobierno de Kabul, pero críticos, incluidos destacados grupos de derechos humanos, afirman que esto contradice los valores del bloque.
Fereshta Abbasi, de Human Rights Watch, señaló: “Los países de la UE están socavando su credibilidad al condenar los abusos de los talibanes y perseguir la rendición de cuentas por un lado, mientras cooperan con ellos para devolver por la fuerza a afganos por el otro”.
Endurecimiento migratorio en Europa
Los países de la UE recibieron alrededor de un millón de solicitudes de asilo presentadas por afganos entre 2013 y 2024, según la agencia de datos del bloque. Aproximadamente la mitad fueron aprobadas durante ese periodo. Los gobiernos europeos han buscado una postura más dura en materia migratoria ante los avances electorales de la extrema derecha en todo el continente.
Alrededor de 20 de los 27 Estados miembros de la UE expresaron en 2025 su interés en devolver a Afganistán a algunos migrantes sin derecho a permanecer, en particular aquellos con condenas penales, mediante una carta. “El foco de los Estados miembros está muy centrado en personas que han cometido delitos graves o que representan una amenaza para la seguridad”, dijo Lammert.
Los grupos de derechos humanos han cuestionado la legalidad y la ética de devolver migrantes a un país que atraviesa una grave crisis humanitaria, con millones de personas enfrentando hambre y dificultades económicas, según Naciones Unidas. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, manifestó preocupación por la reanudación de las deportaciones de ciudadanos afganos en algunos países europeos y por iniciativas similares impulsadas desde la UE, e instó a revisar estas políticas.










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