El Sevilla afronta un problema administrativo y legal con el delantero Rafa Mir, quien tiene un año de contrato vigente con el club andaluz. El pasado 15 de junio, la sección cuarta de la Audiencia Nacional de Valencia lo condenó a ocho años y medio de prisión por una agresión sexual cometida en septiembre de 2024 contra una joven en una vivienda de la urbanización Torre de Conill, en Bétera (Valencia).
Recurso y posible sanción deportiva
El futbolista ha recurrido la sentencia, pero al tratarse ya de una decisión judicial firme en primera instancia, la Federación Española de Fútbol (RFEF) podría aplicar sanciones deportivas. Según el Código Disciplinario de la RFEF, las infracciones muy graves contemplan la suspensión o privación de la licencia federativa por un período de dos a cinco años.
El artículo 66 del código, referido a los "actos notorios y públicos que afecten a la dignidad y decoro deportivos", establece que quienes cometan estos actos, cuando revistan especial gravedad, podrán ser sancionados con multas de entre 3.006 y 30.051 euros, además de la inhabilitación para cargos federativos o la privación de la licencia.
Sin licencia y sin certeza
Actualmente, Rafa Mir no tiene licencia para la próxima temporada. El pasado 30 de junio finalizó su cesión en el Elche y regresó al Sevilla, donde aún le resta un año de contrato. Para que pueda jugar, el club debe inscribirlo y tramitar la licencia ante la RFEF.
La incertidumbre radica en si el organismo federativo otorgará la licencia a un jugador con una condena penal firme, incluso si esta ha sido recurrida. El problema no afecta solo al Sevilla, sino también a cualquier otro club que desee fichar al delantero, ya sea mediante traspaso o cesión para la temporada 2026-2027.
Hasta el momento, no se ha precisado cuándo la RFEF emitirá una resolución sobre la licencia de Mir, ni si el club andaluz ha iniciado el trámite de inscripción.









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