La arena de los ríos del mundo, un recurso que parece infinito, se está agotando a un ritmo alarmante. Un equipo de científicos de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur, ha revisado 411 estudios publicados desde 1974 y ha concluido que la demanda global de grava y arena de río supera con creces la capacidad de reposición natural de estos ecosistemas. Los expertos alertan que, de no tomar medidas, la arena del río Mekong podría agotarse por completo para 2035.
La arena y la grava suponen el 70% del volumen del hormigón, además de usarse en la fabricación de asfalto y otros materiales para carreteras. Aunque podría usarse arena del desierto o del mar, la primera es muy inestable y la segunda tiene demasiadas trazas de sal. La arena de río, con sus granos angulares que se entrelazan bien entre sí, es la ideal para estos fines, lo que ha llevado a una extracción masiva durante décadas.
El caso crítico del río Mekong
El estudio señala al delta del río Mekong, en el extremo sur de Vietnam, como uno de los casos más graves. Actualmente, la arena se extrae a una velocidad 11,8 veces mayor que la de regeneración natural. Los efectos ya son evidentes: entre 2015 y 2022, el río ha perdido casi medio metro de profundidad; y entre 2018 y 2020, han colapsado 1.800 viviendas por la erosión de las riberas.
Además, hay 580 puntos críticos de erosión y el agua salada se está introduciendo en el río, lo que genera riesgos para la agricultura, los ecosistemas acuáticos y la seguridad del agua potable en áreas vulnerables. Estos efectos no son exclusivos del Mekong; se han documentado en ríos de todo el mundo, desde el Paraná en Brasil hasta el Sena en Francia.
Propuestas de regulación y alternativas
Los autores del estudio buscan aumentar la regulación sobre la extracción de arena, que actualmente tiene pocas restricciones legales. Proponen establecer límites de extracción basados en la capacidad de regeneración real de cada río, mejorar la fiscalización contra la minería ilegal, crear zonas protegidas y reducir la demanda mediante el reciclaje de materiales de construcción.
También se investigan materiales alternativos. Por ejemplo, se ha probado sustituir parte de la arena del hormigón por pañales usados debidamente desinfectados y triturados, con resultados positivos en las primeras pruebas. La advertencia es clara: no se puede seguir extrayendo arena sin control, pues las consecuencias ya se están viendo en el Mekong y el problema apenas comienza.










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