Ucrania amplió el alcance de su campaña militar al atacar por primera vez con drones instalaciones rusas ubicadas a más de 3.000 kilómetros de su frontera, en una operación que alcanzó el corazón energético de Siberia y marcó un nuevo nivel en la guerra.
Los aparatos llegaron hasta Yamalia-Nenetsia, dentro del círculo polar ártico, donde se encuentran instalaciones de gas. Medios ucranianos señalaron como objetivo una planta de Novi Urengói, con una producción de 19,5 millones de toneladas anuales.
El gobernador, Dmitri Artiújov, confirmó el ataque contra una instalación industrial e informó que los restos de los drones provocaron un incendio. Según las autoridades locales, no se registraron víctimas. Sin embargo, Moscú no precisó la magnitud de los daños ni identificó la infraestructura afectada.
La empresa ucraniana Fire Point se atribuyó la operación y aseguró que sus dispositivos recorrieron más de 3.300 kilómetros antes de alcanzar el objetivo. La compañía afirmó que se produjeron impactos directos, aunque esa versión no ha sido verificada de manera independiente.
También se activaron alertas en Janty-Mansi, región que concentra más del 40% de la producción petrolera rusa. Las autoridades suspendieron los vuelos como medida preventiva, mientras los habitantes recibían instrucciones ante ataques.
La incursión supera el alcance registrado en julio contra la refinería de Omsk, situada a unos 2.500 kilómetros. Con esta ofensiva, Kiev busca golpear las fuentes de ingresos que sostienen el esfuerzo bélico ruso y demostrar que regiones antes consideradas seguras ahora están dentro del radio de sus armas de largo alcance. (El País)










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