El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado la muerte del ayatolá Ali Jameneí, líder supremo de Irán desde 1989, como resultado de los ataques masivos ejecutados por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica.
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump describió a Jameneí como “una de las personas más malvadas de la historia” y celebró su fallecimiento como un acto de justicia para el pueblo iraní y las víctimas de sus políticas en todo el mundo:
“Jameneí, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto. Esto no solo es justicia para el pueblo iraní, sino para todos los grandes estadounidenses y las personas de muchos países del mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Jameneí y su banda de matones sanguinarios. No pudo evadir nuestra inteligencia ni nuestros sofisticados sistemas de rastreo, y en estrecha colaboración con Israel, ni él ni los demás líderes que murieron junto con él pudieron hacer nada.”
Trump calificó la muerte del líder supremo —la máxima autoridad política y religiosa de Irán, por encima del presidente— como “la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país” tras décadas bajo el régimen de los ayatolás. Reiteró su llamado a la población a actuar una vez finalicen los bombardeos:
“Está llegando a nuestra atención que muchos de los miembros de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), militares y otras fuerzas de seguridad y policía ya no quieren luchar y buscan inmunidad. Como dije anoche: ‘¡Ahora pueden tener inmunidad, luego solo obtendrán la muerte!’ Esperemos que los CGRI y la policía se unan pacíficamente con los patriotas iraníes y trabajen juntos para devolver al país la grandeza que merece.”
Israel confirmó por su parte que la operación conjunta “Furia Épica” (EE.UU.) y “Rugido de León” (Israel) ha eliminado a siete altos cargos del régimen, entre ellos el ministro de Defensa Aziz Nasirzadeh y el comandante de la Guardia Revolucionaria Mohamed Pakpur.
Trump anunció que los “bombardeos pesados y precisos” continuarán “sin interrupciones durante la semana” o el tiempo necesario para alcanzar el objetivo declarado desde el inicio: derrocar al régimen de los ayatolás, en el poder desde la Revolución Islámica de 1979.
La ofensiva comenzó de madrugada desde la residencia de Trump en Mar-a-Lago (Florida), pese a que su Gobierno había estado negociando un posible pacto nuclear con Teherán. Irán respondió con oleadas de misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región, mientras las sirenas antiaéreas suenan en varias ciudades israelíes.
La eliminación de Jameneí y otros líderes clave genera un vacío de poder sin precedentes en el régimen, con posibles luchas internas entre facciones de la Guardia Revolucionaria y clérigos. La situación permanece altamente volátil y en desarrollo rápido. Seguiremos actualizando con los últimos reportes confirmados.








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