Comprar un cable USB de 50 céntimos a China ya no sale más barato que bajar a la tienda de la esquina. Desde el 1 de noviembre, la Unión Europea aplica una nueva tasa de gestión aduanera de dos euros por cada categoría de artículo importado, un sobrecoste que se suma al arancel transitorio de tres euros que rige desde el pasado 1 de julio y que se mantendrá vigente hasta julio de 2028. Con ambas tasas, ese mismo cable pasaría a costar 5,50 euros, según el ejemplo difundido por el medio especializado Xataka.
El nuevo reglamento delegado fija la tasa en dos euros por categoría, entendida como el conjunto de mercancías de un envío con la misma clasificación arancelaria, descripción y, en su caso, origen. Así lo precisan desde el bufete Garrigues: cinco camisetas iguales pagan la tasa una sola vez, mientras que un pedido con una camiseta y un reloj la paga dos veces por tratarse de productos distintos.
El punto de partida de esta escalada arancelaria fue el 1 de julio, cuando Bruselas estrenó el gravamen a los productos llegados de China. Hasta entonces, un pedido de bajo valor podía recorrer más de 10.000 kilómetros, pasar aduanas y cubrir los costes de logística hasta el domicilio del comprador en una semana sin que el precio final superara al de una tienda de barrio. Ese equilibrio se rompió primero con los tres euros y ahora con los dos adicionales.
Un golpe al nicho de bajo valor
A diferencia del arancel de julio, que se aplica a envíos con un valor inferior a 150 euros, la nueva tasa no tiene en cuenta el valor del paquete. Ese diseño apunta directamente a desincentivar las compras de productos de pequeño valor, el segmento en el que se basa el crecimiento de plataformas como Amazon, AliExpress, Temu y Shein.
Sobre el papel, el sobrecoste no recae en el comprador: la UE considera a las plataformas y vendedores online como importadoras, responsables de los trámites aduaneros como cualquier empresa exportadora. Sin embargo, en la práctica estas compañías pueden absorber el costo con campañas de promoción o trasladarlo a los precios, lo que frenaría su competitividad frente a los productos locales.
Tras el estreno del arancel de julio, una prueba mostró que Temu y AliExpress sumaban 3,63 euros con IVA al pagar, mientras que Shein dejó el total intacto. Para Raúl Mínguez, director del servicio de estudios de la Cámara de Comercio de España, "es muy probable que las empresas vayan repercutiendo progresivamente parte de este gravamen en los precios o en el transporte", según recogió El País.
El arancel de julio ya movió las cifras
Según fuentes de la Comisión Europea, desde la entrada en vigor de la tasa a los pequeños paquetes en julio, los envíos de este tipo cayeron un 60%. Aun así, siguen llegando unos cinco millones de paquetes al día a las fronteras europeas. En Francia, el volumen de ventas de Temu cayó un 50% entre junio y julio, y el de AliExpress un 37%. Las aduanas neerlandesas, uno de los principales puntos de entrada para estos productos procedentes de China, anotan un descenso del 46% en paquetes.
De acuerdo con lo publicado por Euronews, ese descenso respondería a un cambio de estrategia logística: las empresas estarían optando por "importar en grandes volúmenes y almacenar dentro de la UE para revender sus productos". Es decir, el hábito de compra en estas plataformas podría seguir igual y solo haber cambiado la logística entre la tienda y el comprador.
Quién paga la tasa y quién la defiende
La lógica recaudatoria tiene dueño institucional. Representantes de la Organización Europea de Consumidores (BEUC) admiten que "la lógica de la tasa es cubrir los costes de control". El eurodiputado Dirk Gotink, responsable de la reforma aduanera en el Parlamento Europeo, sostiene que el arancel de tres euros "ya ha reducido de forma significativa el flujo de paquetes, pero todavía no es suficiente".
La nueva tasa busca compensar el esfuerzo en recursos de los servicios aduaneros que procesan ese volumen de envíos. Por ello, la normativa contempla que el importe no es definitivo: Bruselas lo revisará cada dos años según el coste real de los controles. El siguiente paso será esa revisión, mientras las plataformas ajustan precios y logística para mantener su competitividad.









Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.