La basura marina se ha convertido en el principal problema ambiental de los océanos, superando a la proliferación de medusas o la pérdida de arena en las playas. Para enfrentarlo, un equipo de investigación de la Universidad Técnica de Múnich (TUM), en el marco del proyecto europeo SEACLEAR 2.0, ha desarrollado un robot de buceo autónomo capaz de detectar y recuperar residuos del fondo marino. Con 3.080 kilómetros de costa y una creciente preocupación por la contaminación en sus playas y caletas, Perú podría ser uno de los países interesados en esta tecnología.
El sistema, descrito como una especie de robot limpiapiscinas para mar abierto, está compuesto por varios elementos: una embarcación nodriza no tripulada, una lancha auxiliar, un dron, un robot explorador de unos 50 centímetros y el robot principal. La embarcación nodriza aporta energía y datos, y mapea el fondo con cámara y sonar, incluso en aguas turbias. Luego, el robot explorador recorre la zona rápidamente para identificar la basura. Finalmente, el robot limpiafondos desciende con ocho miniturbinas hasta el área afectada, recoge los objetos y los eleva a la lancha auxiliar mediante un cabrestante.
Rentable a partir de los 16 metros
Según explicó el doctor Stefan Sosnowski, de la Cátedra de Control de Tecnología de la Información de la TUM, un análisis de costo-beneficio demostró que la recolección autónoma de residuos resulta rentable a partir de los 16 metros de profundidad. A esa profundidad, el buceo humano se vuelve más costoso, lento y peligroso, por lo que el robot no sustituye a los buzos sino que los complementa para ofrecer una solución de limpieza global.
El sistema no solo extrae basura, sino que también genera mapas del fondo, identifica tipos de residuos y registra su localización mediante sensores integrados. Esta información podría ser útil para diseñar políticas ambientales o mejorar la gestión de puertos, un aspecto relevante para el terminal portuario del Callao y otras instalaciones peruanas.
Demostración en Marsella y desafíos pendientes
La primera demostración pública del sistema se realizó en el puerto de Marsella, donde el robot recuperó objetos como una rueda y un asiento de coche. Sin embargo, el proyecto aún no ha hecho públicos datos clave sobre su rentabilidad y escalabilidad, como la cantidad de objetos recuperados por hora, la tasa de errores del sistema de reconocimiento o el costo de operar el sistema en un puerto real durante un año.
Además, los investigadores advierten que la extracción de objetos de gran tamaño que llevan años depositados en el fondo puede poner en suspensión sedimentos contaminados y perturbar la fauna que los haya colonizado, lo que paradójicamente podría generar un impacto ambiental negativo.
El proyecto SEACLEAR está financiado por la Unión Europea a través del programa Horizon 2020. El consorcio incluye a ocho socios, entre ellos las universidades de Múnich, Delft, Cluj-Napoca y Dubrovnik, así como la Autoridad Portuaria de Hamburgo, la Agencia de Desarrollo Regional de Dubrovnik-Neretva y la empresa Subsea Tech. La participación de actores portuarios y empresariales sugiere que el proyecto busca una aplicación práctica más allá del laboratorio.










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