La reactivación de la minería del carbón en Asturias, España, se enfrenta a un muro económico y burocrático. El Instituto para la Transición Justa (ITJ), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha condicionado la continuidad de la empresa TYC Narcea en la mina de Veiga de Rengos, en Cangas del Narcea, a la devolución de 31,24 millones de euros, según recoge el medio La Nueva España.
La cifra corresponde a las ayudas estatales que recibió la anterior propietaria de la explotación, la sociedad Carbonar, hoy en liquidación, para financiar el cese permanente de la producción entre 2011 y 2017. Estas ayudas se otorgaron bajo la condición de que el cierre fuera "irrevocable" y definitivo, según la Decisión 2010/787/UE de la Unión Europea.
El conflicto jurídico
El Estado reclama ahora la devolución de ese monto, más los intereses devengados, basándose en el artículo 29 de la Ley 7/2021. Esta norma establece que cualquier autorización para explotar carbón en unidades incluidas en el Plan de Cierre requiere reintegrar previamente las ayudas cobradas. El Ministerio aclara que no se trata de una sanción, sino de un requisito legal para volver a operar en terrenos cuyo cierre ya fue financiado con fondos públicos.
La empresa TYC Narcea, que presentó su proyecto de explotación en abril de 2025, sostiene que es una sociedad distinta a Carbonar, con otros accionistas y un proyecto nuevo, por lo que cuestiona tener que asumir deudas de una empresa anterior. Además, alega una posible aplicación retroactiva de la ley, ya que adquirió derechos antes de su entrada en vigor.
Por su parte, el Gobierno defiende que existen "elementos materiales solapados": la extracción se desarrollaría sobre espacios, infraestructuras o accesos vinculados a la unidad de producción que recibió las ayudas para cerrar.
Efectos prácticos
La resolución provisional de 31,24 millones de euros se encuentra en trámite de alegaciones por parte de la empresa. El Gobierno del Principado de Asturias, encargado de tramitar el proyecto, confirmó en junio de 2026 que el proceso sigue abierto, pero condicionó la validez de cualquier permiso autonómico a la resolución del expediente ante el ITJ, que, aunque no es vinculante, puede definir el futuro de la explotación.
El debate de fondo
El conflicto jurídico actual, en fase de resolución provisional, radica en un problema técnico: ¿es el nuevo proyecto de TYC Narcea la misma unidad de producción que cobró por cerrar? La empresa defiende que es una sociedad completamente distinta, con otros accionistas, una gestión diferente y un proyecto nuevo, por lo que cuestiona por qué debería asumir la devolución de unas ayudas que cobró y disfrutó una empresa anterior.
La administración, en cambio, sostiene que existen "elementos materiales solapados": la extracción que pretende llevar a cabo TYC Narcea se desarrollaría sobre espacios, infraestructuras o accesos vinculados a la unidad de producción por la que Carbonar cobró para echar el cierre.
El contexto de la minería asturiana
El caso de Veiga de Rengos no es aislado. Según información de El Comercio, desde 2018 y tras el Plan de Cierre acordado con la Unión Europea, el Principado ha ido dando permisos para mantener o retomar la extracción en cuatro explotaciones: Cerredo, Mina Miura, Vega de Rengos y Pilotuerto. Tras el accidente de la mina de Cerredo, ocurrido el 31 de marzo de 2025, el ITJ empezó a demandar documentación de cada explotación para analizar su legalidad.
Un informe de la Inspección General de Servicios del Principado, encargado tras la tragedia de Cerredo, señaló deficiencias de plantilla y funcionamiento en el servicio encargado de la minería, así como una labor instructora "insuficiente" y una tramitación deficitaria de denuncias sobre explotaciones. El informe, de 317 páginas, también detectó el uso de la figura de Proyecto de Investigación Complementaria (PIC) como subterfugio para dar amparo a la actividad extractiva ilegal.
Un precedente en juego
El desenlace de este pulso definirá no solo el futuro de la mina de Veiga de Rengos, sino que sentará un precedente sobre cómo de "irrevocables" son los cierres mineros financiados por Europa y hasta qué punto una nueva sociedad hereda los fantasmas (y las deudas) de la tierra que pretende seguir perforando.
Según el director general de Minería del Principado, Javier Cueli, el ITJ sostiene que en todos los casos se siguen usando "infraestructuras preexistentes", lo que implicaría que se aprovecha terreno donde está prohibido el trabajo de la minería del carbón salvo que se devuelvan las ayudas. La resolución definitiva sobre TYC Narcea podría sentar las bases para los otros casos pendientes.










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