La muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en bombardeos atribuidos a Israel y Estados Unidos ha desencadenado una nueva y grave escalada en Medio Oriente. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, aseguró que la venganza constituye “un deber y un derecho legítimo” y advirtió que su país responderá con una ofensiva sin precedentes si continúan las acciones militares en su contra.
En un mensaje difundido en redes sociales, Pezeshkian afirmó: “Ayer, Irán disparó misiles contra Estados Unidos e Israel, causando daño. Hoy, les atacaremos con una fuerza que jamás han conocido”. Sus declaraciones se producen tras una serie de intercambios militares que han dejado víctimas y han incrementado la tensión regional.
El ejército iraní anunció ataques contra bases estadounidenses en el Golfo y en el Kurdistán iraquí, luego de haber lanzado misiles hacia Israel y varios países del Golfo, entre ellos Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Baréin. Según reportes oficiales, al menos dos personas murieron en Abu Dabi y una en Tel Aviv como consecuencia de los impactos.
Las autoridades iraníes decretaron 40 días de luto nacional por la muerte de Jamenei, quien, de acuerdo con información oficial, falleció junto a familiares cercanos durante el bombardeo.
Operación militar
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la muerte del líder iraní y defendió la ofensiva como parte de la operación denominada “Furia Épica”, cuyo objetivo —según señaló— es neutralizar la capacidad militar y estratégica de Irán. Trump calificó a Jamenei como “una de las personas más malvadas de la historia” y exhortó a la población iraní a sublevarse contra el régimen.
Asimismo, advirtió que Estados Unidos responderá con “una fuerza nunca antes vista” si Irán mantiene los contraataques. En la misma línea, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que la operación continuará “el tiempo que sea necesario”.
El ejército israelí informó, además, que en los bombardeos murieron 40 altos mandos iraníes, entre ellos Mohamad Pakpour, jefe del Estado Mayor; Abdolrahim Mousavi, ministro de Defensa; Aziz Nasirzadeh; y Alí Shamkhani, asesor cercano del líder supremo y jefe del Consejo Nacional de Defensa.
En paralelo, Washington mantiene presión para que Teherán retome negociaciones sobre su programa nuclear y balístico, en un contexto interno marcado por recientes protestas y una fuerte represión gubernamental.







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