El liderazgo israelí y la próxima composición del Congreso estadounidense tendrán implicaciones para Medio Oriente y la economía internacional.
Las elecciones israelíes del 27 de octubre y los comicios estadounidenses del 3 de noviembre podrían influir en los conflictos de Medio Oriente y en la economía global.
Aunque ambas votaciones responden a disputas nacionales, sus consecuencias alcanzan a otros países. En Israel, la definición del próximo gobierno marcará el rumbo político de un país involucrado en guerras y tensiones regionales.
Los sondeos a pie de urna anticipaban que ninguno de los principales bloques israelíes alcanzaría los 61 escaños necesarios para gobernar. Según la información publicada por El País, ese escenario abre la posibilidad de negociaciones prolongadas y otorga relevancia a los partidos árabes.
La formación de una coalición será determinante para conocer quién ejercerá el poder. Las proyecciones electorales, sin embargo, deben confirmarse mediante el escrutinio oficial.
Una semana después, los estadounidenses elegirán la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. El resultado medirá el respaldo al presidente Donald Trump y definirá el equilibrio parlamentario durante la segunda mitad de su mandato.
Landale advierte que cualquier modificación del mapa político estadounidense podría repercutir tanto en las guerras regionales como en la economía mundial. La siguiente cita electoral será el 3 de noviembre.









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