La batalla contra el alga asiática (Rugulopterix okamurae) está prácticamente perdida en el litoral andaluz. Los expertos asumen que su erradicación in situ es tecnológica y biológicamente imposible, por lo que lo que comenzó en 2015 como una anomalía en el Estrecho de Gibraltar se ha convertido en una colonización con la que hay que convivir.
El Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla, liderado por el catedrático José Carlos García Gómez, lleva años monitorizando esta crisis y califica la expansión del alga como un fenómeno "sin precedentes a nivel mundial".
Impacto en la biodiversidad y la pesca
El alga forma densas alfombras en los fondos rocosos que asfixian el ecosistema, reduciendo drásticamente la luz y el espacio disponible. Especies nativas de lento crecimiento como corales y esponjas están siendo desplazadas, al igual que erizos y mejillones.
A nivel socioeconómico, los estudios apuntan a pérdidas de entre el 50% y el 100% en la pesca artesanal de ciertas especies en las zonas más afectadas. Las redes de los pescadores salen del agua repletas de toneladas de algas en lugar de pescado, alterando por completo la dinámica del sector en el estrecho.
¿Por qué es imposible erradicarla?
En muchas zonas estudiadas, el alga ha llegado a ocupar el 100% del fondo marino, lo que hace que cualquier intervención de limpieza manual localizada sea un esfuerzo inútil. Además, la fauna local no ha mostrado señales de adaptación para depredarla. Aunque la IFAPA ha confirmado que el erizo común se alimenta de ella, su impacto es ínfimo y no revierte la invasión.
La especie fue incluida en 2020 en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras y en 2022 la Unión Europea la catalogó como preocupante por su impacto ambiental.
Estrategias de control y valorización
Ante la imposibilidad de erradicación, el proyecto RUGULOPTERYX modela el comportamiento del alga mediante supercomputación para identificar las "ventanas de vulnerabilidad" de los espacios protegidos entre el Estrecho y Baleares, con redes de estaciones centinela que permitan detectar su llegada a nuevas zonas antes de que colapsen.
El IFAPA lidera proyectos para convertir la biomasa en materia prima valiosa: biofertilizantes, biopesticidas, compost y extractos beneficiosos para el cultivo de la vid. También se estudia su incorporación en piensos para peces de piscifactoría, lo que ha demostrado mejorar los niveles de omega-3, la microbiota y la respuesta inmunitaria de los peces.
La Junta declara 'fuerza mayor'
El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha declarado, según informó el Ejecutivo autonómico, la situación de "fuerza mayor y extrema necesidad" ante la llegada masiva de arribazones a la costa. La medida permitirá aplicar la exención del impuesto estatal por depósito en vertedero, aliviando la presión económica de los ayuntamientos encargados de retirar miles de toneladas de biomasa acumulada en las playas.
La expansión del alga alcanza ya a las cinco provincias costeras de Andalucía: Cádiz, Huelva, Málaga, Granada y Almería. La presión es especialmente intensa en Cádiz y en la parte occidental de Málaga, donde municipios como Algeciras, Tarifa, Barbate, Conil, La Línea de la Concepción, Estepona o Marbella soportan retiradas continuas de biomasa.
El problema en cifras
En el Estrecho de Gibraltar se calcula una biomasa anual cercana a las 100.000 toneladas de peso fresco, una cifra que varía según el comportamiento de los vientos y las corrientes. Los datos reflejan la magnitud del problema:
- En Rota, el volumen transportado a vertedero se duplicó en 2023 respecto a 2022, se triplicó en 2024 y llegó a multiplicarse por ocho en 2025.
- En Algeciras, las retiradas fueron tres veces superiores en 2024 respecto al año anterior y cinco veces mayores en 2025.
- Tarifa llegó a gestionar más de 11.000 toneladas en un solo verano, cuadruplicando registros anteriores.
- En Marbella se han registrado retiradas de centenares de toneladas en apenas un día.
En Huelva, los fondos arenosos dificultan parcialmente la expansión del alga, aunque su presencia sigue aumentando. Granada aparece ampliamente afectada, mientras que en Almería la especie mantiene una presencia destacada en zonas como Aguadulce, Roquetas de Mar y el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. La Junta reconoce que los municipios afectados carecen, en muchos casos, de recursos suficientes para asumir el coste de la recogida, transporte y eliminación de los residuos generados.
La especie, originaria del Pacífico occidental, fue detectada por primera vez en 2016 en el entorno del Estrecho de Gibraltar, a partir de arribazones en las costas de Ceuta. Desde entonces, su capacidad de colonización "extraordinaria" la ha llevado a ocupar también buena parte de las costas portuguesas y del norte de España, consolidándose como la mayor invasión biológica submarina del país.








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