Huánuco merece una feria viva, popular y ordenada. Pero ninguna celebración puede empezar con comerciantes angustiados, tarifas poco explicadas y una sede que todavía parece moverse sobre arena. Una feria no se organiza solo con intención municipal ni con presión de los feriantes. Se organiza con reglas claras, costos transparentes y respeto por quienes trabajan para ganarse el día.
Diario Ahora considera que el punto central no es si la municipalidad debe cobrar o no. Claro que debe hacerlo si asume gastos de luz, agua, seguridad, limpieza, baños y acondicionamiento. El problema es otro: ningún cobro de S/1.800, S/2.700 o S/4.500 puede defenderse sin mostrar, línea por línea, qué se está pagando y por qué unos rubros deben asumir más que otros.
La confianza no se exige; se construye. Y hoy esa confianza está golpeada. Los feriantes piden aplicar el TUPA porque ven una distancia enorme entre la tarifa diaria de S/17,80 y los montos comunicados para participar en la feria. La municipalidad sostiene que una estructura de costos debe sincerar el valor real del evento. Ambas posiciones tienen un punto atendible, pero solo una salida responsable: publicar los números.
También es correcto cerrar la puerta a concesionarios, intermediarios, reventas y cupos manejados por terceros. Si todo ingreso irá a la Municipalidad Provincial de Huánuco, como ha señalado el alcalde Antonio Jara, entonces esa promesa debe convertirse en control verificable. Cada puesto debe tener nombre, DNI, ubicación y rubro. El comerciante formal no puede seguir pagando el desorden que otros aprovechan.
Pero ordenar no significa asfixiar. Una feria popular no puede convertirse en un privilegio para quien tenga más capital. Hay comerciantes que llegan con mercadería, deudas, expectativas y familias detrás. Para muchos, esta campaña no es un lujo: es una posibilidad concreta de recuperar inversión. Si el costo de entrada es demasiado alto, la feria perderá diversidad, público y sentido.
La sede agrava el problema. No es lo mismo vender en una zona transitada que instalarse en un punto con viento, poca comodidad o menor flujo de compradores. Por eso, antes de cobrar como si todo estuviera resuelto, la municipalidad debe definir dónde será la feria, qué servicios entregará y qué condiciones mínimas garantizará.
Huánuco no necesita una pelea entre caja municipal y bolsillo comerciante. Necesita una decisión madura. La feria debe generar ingresos, sí, pero también movimiento económico, identidad y acceso ciudadano. Si nace entre sospechas, reclamos y explicaciones incompletas, el aniversario empezará mal.
La posición de Diario Ahora es clara: que haya feria, pero con transparencia total. Que se cobre lo justo, no lo improvisado. Que se ordene sin abusar. Y que la municipalidad recuerde que administrar una fiesta popular no es solo recaudar: es gobernar con sensibilidad.










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